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Fred R. Coulter

Ministro

Septiembre 8, 2012

 

Queridos hermanos,

 

          En USA, todo el país está consumido con las elecciones presidenciales de Noviembre 2012. ¿Quien ganará? ¿Qué de la averiada economía y la crisis de deuda nacional? Sin duda esta elección es la más importante de nuestros tiempos de vida. Sin importar el resultado, hay otros asuntos urgentes en el horizonte. Dos años después del supuesto fin de la guerra en Irak, ¿va a haber ahora una operación guiada por el ejercito Árabe/Turco contra Siria? ¿Qué de Irán? ¿Lanzarán un ataque los judíos—y cualquier otro país que pueda estar involucrado—contra Irán? Si es así, ¿prevendrá eso en realidad de que los iraníes completen el desarrollo de armas nucleares?

          Vean a los judíos y a Jerusalén hoy en día. ¡Están rodeados de enemigos implacables, llenos de odio! Fiel a la profecía bíblica, todas las naciones serán atraídas al medio oriente en el periodo previo al regreso de Jesucristo. He aquí, haré de Jerusalén una copa de temblor a toda la gente de todo alrededor, cuando ellos estén en el sitio contra ambas, Judá y Jerusalén. Y en ese día haré de Jerusalén una piedra pesada para toda la gente. Todo el que se cargue a sí mismo con ella será cortado en piezas, aunque todas las naciones de la tierra serán reunidas contra ella” (Zacarías 12:2-3). Jesús también profetizó, “Pero cuando vean a Jerusalén siendo rodeada por ejércitos, entonces sepan que su desolación se ha acercado” (Lucas 21:20). Parece que este escenario profético continúa estableciéndose mientras más y más naciones son atraídas al conflicto sobre el futuro de Jerusalén. Ultimadamente, habrá una batalla final como las naciones se oponen a Cristo a Su regreso con los santos resucitados. Pero esto es todavía futuro.

          Mientras tanto, ¿qué acerca de Rusia, China, India, Japón, y todo el sureste de Asia? Y no olviden Afganistán. Mas aun, considere esto: ¿“Necesita” el mundo una guerra contra Irán para reforzar la economía y fomentar el desarrollo de una moneda mundial y ultimadamente un gobierno mundial? Mientras puede haber una “justificación legítima” para una guerra contra Irán, hay razones proféticas más grandes para que ocurran tales acciones.

          Primero, indudablemente hay más tiempo en el panorama profético de lo que habíamos asumido previamente. ¿Por qué? Porque los eventos del tiempo final van a ser de una magnitud mas grande de lo que la mayoría ha imaginado. La guerra en Irak no trajo paz al medio oriente o se deshizo de los terroristas islámicos. Y ni lo hará la guerra en Afganistán. De hecho, después que los ejércitos de USA y OTAN dejen Afganistán, parece que China está planeando llenar el vacío.

          Luego, Irán debe ser sometido—por guerra si es necesario.

          Recuerde, los eventos teniendo lugar hoy en día están colocando el fundamento profético para las naciones que se encuentran al norte y al oriente de Jerusalén para reunirse como uno solo contra los judíos. Estas naciones tienen un área geográfica de aproximadamente un cuarto de toda la masa de la tierra del mundo, y tienen una población de mas de 4 billones de personas.

          El profeta Joel escribió de estos eventos del tiempo del fin: “Proclamen esto entre las naciones, “¡Prepárense para la guerra!” Despierte el hombre poderoso, acérquense todos los hombres de guerra; suban. Batan sus azadones en espadas, y sus ganchos de poda en lanzas. Diga el débil, “Soy fuerte.” Reúnanse y vengan, todas ustedes naciones, y reúnanse alrededor, haz que Tus poderosos desciendan allá, Oh SEÑOR. Las naciones estén despiertas y suban al valle de Josafat; porque allí Yo me sentaré a juzgar a todas las naciones de alrededor” (Joel 3:9-12).

          Las naciones que se encuentran al norte y al oriente de Jerusalén se deben desarrollar económicamente para construir sus capacidades de hacer guerra. Después de la guerra en Vietnam, el desarrollo económico fue la prioridad numero uno de aquel país. Hoy, lo mismo es cierto para Irak y Afganistán. India, Tailandia, Bahrein, y todas las naciones asiáticas sudorientales están también desarrollando sus economías. Así también Pakistán. Y vean China—está creciendo rápidamente para ser la economía y el poder militar más grande del mundo. Necesitamos entender que para prepararse para la guerra, estas naciones deben continuar desarrollando sus economías y tecnologías para una extensión mucho más grande. Al hacerlo así, tendrán los medios para incrementar sus ejércitos y perfectos sistemas de armas avanzados y sofisticados. Esta es la representación general que nos ayuda a entender los eventos de hoy en día.

          Usando sus nombres antiguos, Ezequiel profetizó en particular de las naciones del norte y oriente de Jerusalén: “Hijo de hombre, coloca tu rostro contra Gog, la tierra de Magog, el gobernador jefe de Mesec, y Tubal, y profetiza contra él. Y di, ‘Así dice el Señor DIOS, “He aquí, Yo estoy contra ti, Oh Gog, el gobernador jefe de Rosh, Mesec y Tubal, [Rusia y las naciones al norte que se encuentran al oriente de Rusia]. Y te haré regresar, y pondré ganchos en tus mandíbulas, y te sacaré, y todo tu ejercito, caballos y jinetes, todos ellos vestidos más hermosamente, una gran asamblea con defensa y escudo, todos ellos espadachines; Persia, Etiopía [India], y Libia con ellos, todos ellos con escudo y casco; Gomer y todos sus grupos; la casa de Togarma desde las partes más lejanas del norte, y todos sus grupos; y muchos pueblos contigo. Estés preparado; sí, prepara por ti mismo, tú y toda tu asamblea que están reunidos junto a ti, y sé un guardia para ellos.Y pediré una espada contra él sobre todas Mis montañas,” dice el Señor DIOS, “Toda espada de hombre será contra su hermano. Y lo juzgaré con pestilencia y con sangre. Y lloveré sobre él, y sobre sus grupos, y sobre los muchos pueblos con él, una lluvia desbordante, y grandes piedras de granizo, fuego y azufre. Así Me magnificaré y Me santificaré. Y Me haré conocido en los ojos de muchas naciones, y ellas sabrán que Yo soy el SEÑOR” ’  ” (Ezequiel 38:2-7; 21-23).

          Ezequiel continua en el capitulo 39: Por tanto, hijo de hombre, profetiza contra Gog y di, ‘Así dice el Señor DIOS, “He aquí, Yo estoy contra ti, Oh Gog, el gobernador supremo de Mesec y Tubal. Y te haré volver, y te guiaré. Y te sacaré de las partes más lejanas del norte, y te traeré contra las montañas de Israel. Y golpearé tu arco de tu mano izquierda, y haré a tus flechas caer de tu mano derecha. Tú caerás sobre las montañas de Israel, tu y tus bandas, y el pueblo contigo. Te daré por comida a las aves de rapiña de toda clase, y a las bestias del campo. Tú caerás sobre la cara del campo abierto, porque Yo lo he hablado,” dice el Señor DIOS. “Y enviaré un fuego sobre Magog, y sobre aquellos quienes habitan en las islas. Y ellos sabrán que Yo soy el SEÑOR. ” (Ezequiel 39:1-6).

          Hasta que Dios esté listo de acuerdo a Su tiempo programado, el mundo experimentará una paz intranquila interrumpida por guerras periódicas en estas regiones. Mientras tanto, las naciones de estas áreas se estarán armando a sí mismas hasta los dientes con las armas mas sofisticadas imaginables.

          La Biblia revela que habrán 3 invasiones de la Tierra Santa por estas naciones—antes que el Milenio comience y el poder del reino de Dios sea totalmente establecido.

          La primera invasión: En el tiempo del fin, el rey del norte—el venidero líder de las naciones Europeas—y sus ejércitos invadirán la Tierra Santa. Daniel profetizó de esto: “Y en el tiempo del fin, el rey del sur [no aun en el horizonte] lo presionará [otra ronda de guerras Árabe/Terroristas]. Y el rey del norte [no aun en la vista] vendrá contra él como un torbellino con carruajes y con jinetes y con muchas naves; y entrará en los países y desbordará y barrerá de paso. Él también entrará en la tierra gloriosa [la Tierra Santa], y muchos países serán derrocados. Pero estos escaparán de su mano: Edom y Moab, y el jefe de los hijos de Amón [los países que se encuentran justo al oriente y sur de Jerusalén]. Y extenderá su mano también sobre los países.  Y la tierra de Egipto no escapará. Sino tendrá poder sobre los tesoros de oro y plata, y sobre todas las cosas preciosas de Egipto. Y los Libios y los Etíopes estarán a sus pasos. Pero noticias salidas del oriente y salidas del norte [Rusia y todos los países al oriente] lo alarmarán. Entonces saldrá con gran furia para destruir y aniquilar absolutamente a muchos. Y él plantará sus carpas reales entre los mares en la montaña de la tierra gloriosa. Sin embargo él vendrá a su fin, y ninguno le ayudará” (Daniel 11:40-45).

          El apóstol Juan vio este evento en visión y lo registró en el libro de Apocalipsis. Cuando Jesucristo abra el segundo sello, el rey del norte invadirá la Tierra Santa—colocando en movimiento una secuencia de eventos proféticos del tiempo final. Note: “Y cuando Él abrió el segundo sello, oí la segunda criatura viviente decir, “Ven y mira.” Y otro caballo salió que era rojo; y poder fue dado a aquel sentado sobre el para quitar paz de la tierra, y para hacerles matarse uno al otro; y una gran espada le fue dada.” (Apocalipsis 6:3-4).

          Es importante entender que la Gran Tribulación no comienza sino hasta que el rey del norte, la Bestia de Apocalipsis 13, venga contra el rey del sur. Cuando el rey del norte entre en la Tierra Santa, él irá al Templo en Jerusalén y se proclamará él mismo ser Dios. Esta es la abominación desoladora (II Tesalonicenses 2:1-12). Como dijo Jesús, este evento dispara la Gran Tribulación (Mateo 24:15-22).

          Después que el rey del norte haya establecido su poder en el medio oriente, Daniel muestra que corrientes del oriente y norte le causarán problemas. La Bestia entonces lanzará un ataque contra aquellas naciones. Esto ocurre cuando el quinto ángel suene su trompeta: “Y el quinto ángel tocó su trompeta; y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y le fue dada la llave para el abismo sin fondo. Y abrió el abismo sin fondo; y allí subió humo del pozo, como el humo de un gran horno; y el sol y el aire fueron oscurecidos por el humo del pozo. Entonces langostas salieron a la tierra desde el humo; y poder les fue dado, como los escorpiones de la tierra tienen poder. Y les fue dicho que no deberían dañar el pasto de la tierra, o ninguna cosa verde, o ningún árbol, sino solo a los hombres que no tenían el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado que no deberían matarlos, sino que deberían ser atormentados cinco meses; y su tomento era como el tormento de un escorpión cuando pica a un hombre.

          “Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte pero no la encontrarán; y desearán morir, pero la muerte huirá de ellos. Y la apariencia de las langostas era como caballos preparados para la guerra; y sobre sus cabezas habían coronas como aquellas de oro; y sus caras eran como las caras de hombres; y tenían cabello como el cabello de las mujeres; y sus dientes eran como aquellos de leones. Y tenían corazas como corazas de hierro; y el sonido de sus alas era como el sonido de carruajes tirados por muchos caballos corriendo para la guerra; y tenían colas como escorpiones, y aguijones; y les fue dado poder para herir a los hombres con sus colas por cinco meses. Y tienen sobre ellos un rey, el ángel del abismo; su nombre en hebreo es Abadón, pero el nombre que él tiene en griego es Apolión. El primer Ay pasó. He aquí, después de estas cosas dos Ay más están todavía por venir” (Apocalipsis 9:1-11).

          Después de los 5 meses de tormento del ataque de estos “escorpiones” son terminados, las naciones del norte y del oriente se recuperarán y retaliarán con furia. Ensamblarán los más masivos grupos de ejércitos jamás vistos en la historia de la humanidad. Como veremos, habrá una serie de invasiones del oriente. Juan registró la magnitud de estos ejércitos y sus armas fantásticas: “Y el sexto ángel tocó su trompeta; y escuché una voz desde los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios; que dijo al sexto ángel, quien tenía la trompeta, “Libera los cuatro ángeles que están atados en el gran río Éufrates [en el Irak de hoy].” Entonces los cuatro ángeles, quienes habían estado preparados para la hora y el día y el mes y el año, fueron liberados, para que pudieran matar a un tercio de los hombres; y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones; y escuché el número de ellos.

          “Y así vi los caballos en la visión, y a aquellos sentándose sobre ellos, que tenían feroces corazas, incluso como de jacinto y azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y fuego y humo y azufre disparan de sus bocas. Por estos tres, un tercio de los hombres fueron  muertos: por el fuego y el humo y el azufre que disparan de sus bocas. Porque su poder está en sus bocas; porque sus colas son como serpientes, y tienen cabezas, y con ellas inflingen heridas. Pero el resto de los hombres que no fueron muertos por estas plagas aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no pudieran adorar demonios, e ídolos de oro y plata y cobre y piedra y madera, los cuales no tienen el poder para ver, ni oír, ni caminar. Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de sus fornicaciones, ni de sus robos” (Apocalipsis 9:13-21).

          Joel describe esta retaliación fuerte de los ejércitos del norte y del oriente mientras invaden la Tierra Santa: ¡Toquen el cuerno de carnero en Zion, y suenen una alarma en Mi Santo monte! Todos los habitantes de la tierra tiemblen, porque el día del Señor viene, porque está cerca, a la mano—un día de oscuridad y de penumbra, un día de nubes y de densa oscuridad. Como la mañana es dispersada tras las montañas, así viene un gran pueblo y un pueblo poderoso, nunca ha habido otro igual, ni nunca lo habrá otra vez, ni aun en los años de muchas generaciones. Un fuego devora delante de ellos, y detrás de ellos una llama arde. La tierra es como el Jardín del Edén delante de ellos, y detrás de ellos un lugar desolado—y nada se les escapará.

          “Su apariencia es como la apariencia de caballos; y como caballos de guerra, así corren. Saltarán con el ruido de los carruajes sobre las cimas de las montañas, con el ruido de una llama de fuego que devora el rastrojo, como gente poderosa colocada en la fila de batalla. En su presencia la gente temblará grandemente; todas las caras palidecerán. Correrán como hombres poderosos. Escalarán el muro como hombres de guerra, y marcharán cada uno en su camino, y no romperán sus alineaciones. Y cada uno no se agolpará al otro; irán cada uno en su propio camino. Y cuando caigan sobre la espada, no serán heridos. Correrán de aquí para allá en la ciudad; correrán sobre el muro; escalarán sobre las casas; entrarán por las ventanas como un ladrón. La tierra se estremecerá delante de ellos; los cielos temblarán. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retirarán su brillo. Y el SEÑOR pronunciará Su voz delante de Su ejército; porque Su campamento es extremadamente grande; porque poderoso es Él quien ejecuta Su Palabra, porque el día del SEÑOR es grande y muy terrible; y ¿Quién puede soportarlo? (Joel 2:1-11).

          Esta es la primera invasión de los ejércitos del norte y del oriente. A causa del tamaño total de estos ejércitos—doscientos millones de hombres—es aparente que no todas sus tropas y armas serán usadas en este primer ataque. Como veremos, sin embargo, ellos serán usados en la segunda y tercera invasión.

          La segunda invasión: Cuando la segunda invasión tenga lugar, no solo estarán involucrados los ejércitos del norte y del oriente, sino los ejércitos de todas las naciones se les unirán. Serán reunidos juntamente para pelear contra Jesucristo y los santos resucitados. El mundo entero será capaz de ver el Mar de Vidrio mientras éste se suspende en el cielo de Jerusalén. Para los gobiernos y los ejércitos del mundo, esto será percibido como una invasión por seres extraterrestres. El llamado saldrá a todas las naciones para reunirse con sus ejércitos para repeler a estos invasores de afuera del espacio para salvar al mundo. Cuando el sexto ángel derrame la sexta de las 7 ultimas plagas, comenzará esta segunda invasión. Juan registró este evento: “Y el sexto ángel derramó su frasco en el gran río Éufrates; y sus aguas se secaron para que el camino de los reyes del levantamiento del sol [del oriente] pudiera estar preparado. Entonces vi tres espíritus impuros como ranas salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta; porque son espíritus de demonios obrando milagros, saliendo a los reyes de la tierra, incluso al mundo entero, para reunirlos a la batalla de ese gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:12-14).

          Como en la primera invasión, el río Eufrates está preparado así que los ejércitos pueden avanzar a la Tierra Santa. Las naciones del mundo creerán que están reuniéndose para salvar al mundo de seres extraterrestres. No entenderán que Dios es Quien está reuniéndolos para ejecutar Su juicio sobre ellos y destruirlos en el valle de Josafat en la batalla de Armagedón. Joel también profetizó este evento: “Proclamen esto entre las naciones, “¡Prepárense para la guerra!” Despierte el hombre poderoso, acérquense todos los hombres de guerra; suban. Batan sus azadones en espadas, y sus ganchos de poda en lanzas. Diga el débil, “Soy fuerte.” Reúnanse y vengan, todas ustedes naciones, y reúnanse alrededor, haz que Tus poderosos desciendan allá, Oh SEÑOR. Las naciones estén despiertas y suban al valle de Josafat; porque allí Yo me sentaré a juzgar a todas las naciones de alrededor. Mete la hoz, porque la cosecha está madura. Ven, baja; porque el lagar está lleno; las cubas rebosan—porque su maldad es grande. Multitudes, multitudes en el valle de la decisión; ¡porque el día del SEÑOR está cerca en el valle de la decisión! El sol y la luna serán oscurecidos, y las estrellas retirarán su brillo. El SEÑOR también rugirá desde Zion y pronunciará Su voz desde Jerusalén. Y los cielos y la tierra temblarán” (Joel 3:9-16).

          Juan también vio este juicio impresionante de Dios: “Y fuera del altar vino otro ángel, quien tenía autoridad sobre el fuego; y llamó con un fuerte grito a aquel que tenía la hoz afilada, diciendo, “Empuja tu hoz afilada, y reúne los racimos de la tierra, porque sus uvas están completamente maduras.” Y el ángel empujó su hoz en la tierra, y reunió el vino de la tierra, y echó su fruto en el gran lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y sangre fue arrojada fuera del lagar tan alto como los frenos de los caballos, a la distancia de mil seiscientos estadios” (Apocalipsis 14:18-20).

          Mientras todos estos ejércitos se reúnen para pelear contra Cristo y los santos, ellos no tienen ni idea de lo que viene. Cristo derramará sobre ellos una arma secreta fantástica—lluvia del cielo con granizos de 180 libras, contra lo cual no hay defensa. Juan vio esta visión y escribió: “Y los reunió en el lugar que en hebreo es llamado Armagedón. Entonces el séptimo ángel derramó su frasco al aire; y una gran voz salió del templo del cielo, desde el trono, diciendo, “ESTA TERMINADO.” Y hubo voces y truenos y relámpagos; y hubo un gran terremoto, tal como no lo hubo desde que el hombre estuvo en la tierra, tan poderoso terremoto, y tan grande. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes; y las ciudades de las naciones cayeron; y Babilonia la grande fue recordada delante de Dios para darle la copa del vino de la furia de Su ira. Y toda isla desapareció, y las montañas no fueron encontradas; y gran granizo, cada piedra del peso de un talento [180 libras], cayó desde el cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron a Dios por la plaga del granizo, porque la plaga fue extremadamente grande” (Apocalipsis 16:16-21).

          Sin embargo, no todos los ejércitos serán destruidos por estos grandes granizos. Aquellos ejércitos que permanezcan se reagruparán y harán un ultimo y fútil intento de pelear contra Cristo y los santos. Mientras Cristo y los santos están regresando a la tierra del Mar de Vidrio, Cristo desatará la máxima arma de destrucción de la cual no habrá recuperación: “Y vi el cielo abierto; y he aquí, un caballo blanco; y Quien se sentó sobre el es llamado Fiel y Verdadero, y en justicia Él juzga y hace guerra. Y Sus ojos eran como una llama de fuego, y sobre Su cabeza habían muchas coronas; y tenía un nombre escrito que nadie conoce excepto Él. Y estaba vestido con un vestido sumergido en sangre; y Su nombre es La Palabra de Dios. Y los ejércitos en el cielo [los santos resucitados inmortales] estaban siguiéndolo sobre caballos blancos; y estaban vestidos en lino fino, blanco y puro. Y de Su boca sale una espada afilada, para con ella poder herir a las naciones; y las pastoreará con una vara de hierro; y Él pisa el lagar de la furia y la ira del Dios Todopoderoso. Y sobre Su vestido y sobre Su muslo tiene un nombre escrito: Rey de reyes y Señor de señores.

          “Luego vi un ángel de pie en el sol; que gritó con una fuerte voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo, “Vengan y júntense a la cena del gran Dios para que puedan comer la carne de reyes, y la carne de capitanes jefes, y la carne de hombres poderosos, y la carne de caballos, y de aquellos que se sientan sobre ellos, y la carne de todos, libres y esclavos, y pequeños y grandes.” Y vi a la bestia y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para hacer guerra contra Quien se sienta sobre el caballo, y contra Su ejército. Y la bestia fue tomada, y con él el falso profeta quien obraba milagros en su presencia, por los cuales había engañado a aquellos que recibieron la marca de la bestia y a aquellos que adoraron su imagen. Esos dos fueron echados vivos dentro del lago de fuego, el cual quema con azufre; y el resto fue muerto por la espada de Quien se sienta sobre el caballo, la misma espada que sale de Su boca; y todas las aves fueron llenas con sus carnes” (Apocalipsis 19:11-21).

          En el libro de Zacarías se nos dice cómo funcionará esta arma máxima y consumidora—porque es descrita como una plaga que destruye el resto de los ejércitos que pelean contra Jesucristo y los santos: “Porque Yo reuniré a todas las naciones para luchar contra JerusalénY [entonces] el SEÑOR saldrá y peleará contra aquellas naciones, como cuando Él peleó en el día de batalla.Y el SEÑOR mi Dios vendrá, y todos los santos Contigo.Y esta será la plaga con la cual el SEÑOR herirá a toda la gente que ha peleado contra Jerusalén. Su carne se consumirá mientras estén parados sobre sus pies, y sus ojos se consumirán en sus cuencas. Y sus lenguas se consumirán en sus bocas.Y de la misma manera será la plaga del caballo, la mula, el camello, y el burro, y de todas las bestias las cuales estarán en estos campos—será como esta plaga” (Zacarías 14:2-3, 5, 12, 15).

          Después que Satanás haya sido atado en el abismo, Jesucristo y los santos comenzarán a establecer el Reino de Dios en la tierra comenzando en Jerusalén: “Y Sus pies se pararán en ese día sobre el Monte de los Olivos el cual está delante de Jerusalén al oriente, y el Monte de los Olivos se partirá en dos, desde el oriente y hasta el occidente, y se hará un valle muy grande. Y la mitad de la montaña se moverá hacia el norte, y la mitad de ella hacia el sur.Y será en ese día, que aguas vivas saldrán de Jerusalén; la mitad de ellas irán hacia el mar oriental, y la mitad de ellas hacia el mar occidental. En verano y en invierno será. Y el SEÑOR será Rey sobre toda la tierra; en ese día habrá un SEÑOR, y Su nombre será uno” (Zacarías 14:4, 8-9).

          El Milenio comienza oficialmente (Apocalipsis 20:4-6): Primero, Cristo trata con las 12 tribus de Israel—aquellos quienes sobrevivieron la Gran Tribulación. En aquel tiempo Jerusalén llega a ser la ciudad capital del Reino de Dios. Por los primeros 3 años y medio, Cristo solo trata con Israel directamente, no con el resto del mundo. Sin embargo, durante ese tiempo algunas naciones tendrán oportunidad de aprender de Jesucristo y de los caminos de Dios. Si suben a Jerusalén y se rinden, Cristo tratará con ellos.

          Pero aquellas naciones que se rebelen y rechacen subir a Jerusalén serán forzadas por Cristo a someterse. Isaías vio este tiempo: Y sucederá que, en los últimos días, la montaña de la casa del SEÑOR será establecida en lo más alto de las montañas, y será exaltada sobre las colinas; y todas las naciones fluirán a ella. Y mucha gente irá y dirá, “Vengan, y subamos a la montaña del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob. Y Él nos enseñará de Sus caminos, y nosotros caminaremos en Sus senderos.” Porque de Zion saldrá la ley, y la Palabra del SEÑOR desde Jerusalén. Y Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a mucha gente; y ellos batirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en ganchos de poda. Nación no levantará espada contra nación, ni ellos aprenderán más la guerra (Isaías 2:2-4). Este es el establecimiento que lleva a la tercera y final invasión por las naciones del norte y del oriente.

          La tercera invasión: La tercera fútil y final invasión, ocurre aproximadamente 3 años y medio después que el Milenio ha comenzado. Esta invasión será totalmente aplastada por Jesucristo, y llevará a la conversión de todo el resto de las naciones del mundo quienes entonces se someterán al gobierno de Dios. Vamos de nuevo a Ezequiel 38, donde se nos dice de esta tercera invasión. Note que Israel ya está en paz, viviendo bajo el gobierno de Dios (versos 8-14). Dios dice de Gog y Magog y de todas las naciones con ellos: Por tanto, hijo de hombre, profetiza y di a Gog, ‘Así dice el Señor DIOS, “En aquel día cuando Mi pueblo de Israel habite seguramente, ¿no lo sabrás? Y vendrás desde tu lugar de las partes más lejanas del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos montando en caballos, una gran compañía y un ejército poderoso. Y subirás sobre Mi pueblo Israel como una nube, para cubrir la tierra. Esto será en los postreros días, y te traeré contra Mi tierra, para que las naciones puedan conocerme cuando Yo sea santificado en ti, Oh Gog, delante de sus ojos.

          Y pediré una espada contra él sobre todas Mis montañas,” dice el Señor DIOS, “Toda espada de hombre será contra su hermano. Y lo juzgaré con pestilencia y con sangre. Y lloveré sobre él, y sobre sus grupos, y sobre los muchos pueblos con él, una lluvia desbordante, y grandes piedras de granizo, fuego y azufre. Así Me magnificaré y Me santificaré. Y Me haré conocido en los ojos de muchas naciones, y ellas sabrán que Yo soy el SEÑOR.” ’ (versos 14-16; 21-23).

          Dios destruye los ejércitos de estas naciones invasoras para demostrar al resto de las naciones—quienes no se han sometido al gobierno de Jesucristo y los santos—que deben rendirse y someterse o ser destruidos. Note lo que Dios le dice a Magog en Ezequiel 39: Y enviaré un fuego sobre Magog, y sobre aquellos quienes habitan en las islas. Y ellos sabrán que Yo soy el SEÑOR. Y haré Mi santo nombre conocido en medio de Mi pueblo Israel. Y no los dejaré más profanar Mi santo nombre. Entonces las naciones sabrán que Yo soy el SEÑOR, el Santo en Israel. He aquí, esto viene, y será hecho,” dice el Señor DIOS. “Éste es el día del cual Yo he hablado.(versos 6-8). Dios hace esto para que las naciones sepan que Él y solo Él es Dios.

          La ultima guerra para ser peleada por Dios será aplastando esta tercera invasión contra Jerusalén. Desde este tiempo en adelante, durante todo el Milenio, la gente no aprenderá más la guerra. El profeta Miqueas predijo: Y Él juzgará entre mucha gente y reprenderá naciones fuertes lejanas; y ellos batirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en ganchos de poda. Nación no levantará espada contra nación, ni ellos aprenderán más la guerra, sino que se sentará cada uno bajo su propio árbol de higos; y nadie los hará temer; porque la boca del SEÑOR de los ejércitos ha hablado (Miqueas 4:3-4).

          Así, el Reino de Dios bajo Jesucristo y los santos resucitados gobernará al mundo entero, trayendo salvación a toda la gente. El mundo no entiende esto, pero esto es exactamente lo que están anhelando—el Reino de Dios. Esta es también la misma razón por la que Dios nos ha llamado. Pablo escribe que el mundo será entregado en las manos de los hijos de Dios resucitados, en espíritu: “Porque la más sincera expectativa de la creación misma está esperando la manifestación de los hijos de Dios; porque la creación fue sujeta a vanidad, no voluntariamente, sino por razón de Quien la sujetó en esperanza, para que la creación misma pudiera ser librada de la esclavitud de corrupción hacia la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación está gimiendo y con dolores de parto juntamente hasta ahora” (Romanos 8:19-22).

          Dios dio a Juan la visión de su reino por venir: “Y una voz salió del trono, diciendo, “Alaben a nuestro Dios, todos Sus siervos, y todos los que le temen, ambos pequeños y grandes.” Y oí una voz como esa de una gran multitud, y como el sonido de muchas aguas, y el sonido de truenos poderosos, diciendo, “¡Aleluya! Porque el Señor Dios Todopoderoso ha reinado.y vivieron y reinaron con Cristo mil años [los santos]… Bendito y santo es aquel que tiene parte en la primera resurrección; sobre este la segunda muerte no tiene poder. Sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años” (Apocalipsis 19:5-6; 20:4, 6).

          Hermanos, mientras guardamos la Fiesta de Tabernáculos, estemos atentos a estas grandes promesas de Dios—las promesas del reino venidero. En esta forma, podemos tener la mejor Fiesta que hayamos tenido alguna vez.

          Sermones de las Fiestas: Los sermones para todos los Días Santos y toda la Fiesta de Tabernáculos están grabados en el CD adjunto. De esta forma, sin importar sus circunstancias, será capaz de guardar la Fiesta de Dios. Mientras la mayoría será capaz de viajar a uno de nuestros sitios de Fiesta para reunirse con otros hermanos, aquellos quienes se reúnen en casa en grupos pequeños o incluso que estén solos no serán dejados. Recuerde, Jesús prometió, “Porque donde dos o tres están congregados en Mi nombre, allí, Yo estoy en medio de ellos.” (Mateo 18:20).

          Como puede ver, estamos enviando éste envío temprano para que tengan todos los mensajes de la Fiesta por adelantado. Hermanos, gracias por su amor continuo y oraciones por nosotros y por todos los hermanos. Gracias por alcanzar a los hermanos quienes necesitan animo y ayuda. Gracias por alcanzar a personas nuevas y dirigirlos a Iglesia en Casa, a nuestros libros, literatura y mensajes grabados. Gracias por su apoyo continuo a través de sus diezmos y ofrendas. Oramos diariamente que Dios los bendiga a ustedes y a los suyos en toda forma. Recuerde, cada día debemos permanecer en gracia, caminar en fe, creer en esperanza y vivir en amor.

 

Con amor en Cristo Jesús,

 

 

 

Fred R. Coulter

FRC