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Días festivos ocultos
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CAPITULO 7

(Tomado del libro “Días festivos ocultos o Días Santos de Dios¿Cuáles?”)

____________________________________

 

“No aprendan el camino de los paganos”

Por

Fred R. Coulter

www.iglesiadedioscristianaybiblica.org

 

 

En el capitulo anterior, aprendimos que aquellos que observan los días festivos ocultos reclaman estar adorando al verdadero Dios. Ellos racionalizan que Él ahora acepta tal adoración. Aun así, las Escrituras no apoyan estas afirmaciones. Dios dice, “…Yo soy el SEÑOR, Yo no cambio” (Malaquías 3:6). Y otra vez, el Nuevo Testamento declara: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por siempre.” (Hebreos 13:8). Pablo, el apóstol a los gentiles, afirma que los Cristianos no pueden adorar al verdadero Dios con rituales y días festivos paganos ocultos. “… lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a demonios, y no a Dios; y no deseo que ustedes tengan compañerismo con demonios. No pueden beber la copa del Señor, y la copa de demonios. No pueden participar de la mesa del Señor, y la mesa de demonios. ¿Ahora provocaremos al Señor a celos? ¿Somos más fuertes que Él?” (I Corintios 10:20-22).

Como veremos, los mismos días festivos paganos que fueron celebrados por los hijos apóstatas de Israel y Judá miles de años antes de Jesús son los mismos días que el cristianismo ortodoxo apóstata celebra hoy. Aun así, Dios le ha ordenado a Su pueblo no aprender el camino de los paganos: “Oigan la palabra la cual el SEÑOR les habla, Oh casa de Israel. Así dice el SEÑOR, “No aprendan el camino de los paganos, y no estén aterrorizados con las señales de los cielos; porque las naciones están aterrorizadas con ellas.” (Jeremías 10:1-2).

 

Adoración de ídolos en el Templo

 

En una visión, Dios le dijo al profeta Ezequiel, “Y Él me dijo, “Hijo de hombre, levanta tus ojos ahora al camino del norte.” Entonces yo levanté mis ojos hacia el camino del norte, y he aquí, la imagen de celo estaba a la entrada hacia el norte en la puerta del altar [una imagen de Baal, el dios sol].” (Ezequiel 8:5).

Además de erigir una imagen de Baal en la puerta norte, los sacerdotes y líderes del antiguo Judá adoraban secretamente ídolos y cometían otras abominaciones en los salones de reuniones del templo. “Y Él me dijo, “Hijo de hombre, ¿ves lo que ellos hacen; incluso las grandes abominaciones las cuales la casa de Israel está haciendo aquí, para que me vaya lejos de Mi santuario? Pero voltea otra vez, y verás abominaciones más grandes.” Y Él me trajo a la apertura de la corte [del Templo]; y miré, y he aquí, un hueco en el muro. Y Él me dijo, “Hijo de hombre, cava en el muro ahora.” Y yo cavé en el muro, y, he aquí, una abertura. Y Él me dijo, “Entra y ve las abominaciones malignas que ellos hacen aquí.” Y entré y vi. Y he aquí, todo tipo de cosa rastrera, y bestias odiosas, y todos los ídolos de la casa de Israel, estaban tallados en el muro por todo el rededor. Y setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel [el Senado de Israel], y Jazanías el hijo de Safrán [un sacerdote], parados en frente de ellos, estos estaban frente a ellos, y cada hombre con su incienso en su mano. Y la nube de incienso de olor dulce subía. Y Él me dijo, “Hijo de hombre, ¿has visto lo que los ancianos de la casa de Israel hacen en lo oscuro, cada hombre en su cuarto de ídolos? Porque ellos están diciendo, ‘El SEÑOR no nos ve, el SEÑOR ha abandonado la tierra.’ ” También me dijo, “Verás abominaciones mayores que las que están cometiendo.” Y me trajo a la entrada de la puerta de la casa del SEÑOR, hacia el norte. Y he aquí, mujeres estaban sentadas allí llorando por Tamuz.” (versos 6-14).

La adoración de Tamuz: El hijo de Nimrod, Tamuz era el falso mesías antiguo quien supuestamente moría y era resucitado cada año. De la adoración a y el llanto por Tamuz, Frazer escribe: “En ningún lado, aparentemente, han sido celebrados estos ritos [mágicos] más amplia y solemnemente que en las tierras las cuales limitan el Mediterráneo Oriental. Bajo los nombres de Osiris, Tamuz, Adonis, y Attis, las gentes de Egipto y Asia Occidental representaban el decaimiento anual y el renacimiento de la vida, especialmente de la vida vegetal, la cual ellos personificaban como un dios que moría anualmente y se levantaba otra vez de los muertos. Los ritos variaban de nombre y detalle de lugar en lugar: ellos eran los mismos en sustancia. La supuesta muerte y resurrección de esta deidad oriental, un dios de muchos nombres pero esencialmente [de] una naturaleza, es ahora examinado. Comencemos con Tamuz o Adonis.

“La adoración a Adonis era practicada por los pueblos Semitas de Babilonia y Siria, y los griegos lo prestaron de ellos tan temprano como el siglo séptimo antes de Cristo. El verdadero nombre de la deidad era Tamuz… En la literatura religiosa de Babilonia, Tamuz aparece como el joven esposo o amante de Istar, la gran diosa madre, la encarnación de las energías reproductivas de la [Madre] naturaleza… Se creía que Tamuz moría cada año, pasando de la tierra alegre al sombrío mundo subterráneo, y cada año su amante divina viajaba en busca de él… para que los dos pudieran regresar juntos al mundo superior, y para que con su regreso toda la naturaleza pudiera revivir.

“Lamentos por el difunto Tamuz están contenidos en varios himnos babilónicos… Su muerte parece haber sido llorada anualmente, con música estridente de flautas, por hombres y mujeres alrededor de mitad de verano en el mes llamado de acuerdo a su nombre, el mes de Tamuz” (Frazer, La rama dorada, 379, comentarios en corchetes añadidos).

El cristianismo ortodoxo practica una ceremonia similar en la primavera del año en el tiempo de Easter. Esta ceremonia comienza el “Viernes Santo” en la noche con el llanto por el Jesús crucificado (como era hecho para Tamuz) y es continuado hasta el sábado en la noche. En algunos países predominantemente católico romanos, las mujeres se golpean a sí mismas con látigos y lloran en un intento por entrar en el sufrimiento físico de Jesús. Al filo de la medianoche, comenzando el domingo de Easter, el llanto se convierte en gozo con gritos, “¡Ha resucitado! ¡Ha resucitado!” Este Viernes Santo familiar y los rituales de Easter están claramente derivados de las prácticas paganas babilónicas.

La adoración al sol en el Templo del Señor: En todas las ceremonias y sacrificios que Dios ordenó para ser desempeñados en el templo, los sacerdotes y Levitas siempre enfrentaban el occidente, no el oriente. Sin embargo, cuando los israelitas y judíos apóstatas  adoraban al dios sol Baal, ellos adoraban hacia el oriente con sus espaldas hacia el templo de Dios. Ezequiel registró la propia descripción de Dios: “Y me dijo, “¿Has visto esto, Oh hijo de hombre? Verás abominaciones mayores que estas.” Y me trajo dentro de la corte interna de la casa del SEÑOR, y he aquí, a la entrada del templo del SEÑOR, entre el pórtico y el altar, estaban alrededor de veinticinco hombres con sus espaldas hacia el templo del SEÑOR y sus caras hacia el oriente; y adoraban al sol hacia el oriente. Y me dijo, “¿Has visto, Oh hijo de hombre? ¿Es cosa ligera para la casa de Judá hacer las cosas odiosas que hacen aquí? Porque han llenado la tierra con violencia y se han vuelto para provocarme a ira aún más. Y he aquí, ponen la rama [un símbolo de Tamuz, el hijo del dios sol, Nimrod] a sus narices.” (Ezequiel 8:15-17).

 

La advertencia de Dios contra servir a otros dioses o practicar cualquier forma de ocultismo

 

Hace miles de años, antes que Dios los llevara a la tierra prometida, Él le advirtió a los israelitas no seguir las costumbres de las naciones alrededor de ellos. “No harán de acuerdo a todo lo que hacemos aquí hoy, cada uno haciendo lo que es correcto en sus propios ojos,… Presten atención a sí mismos que no lleguen a estar atrapados por seguirlas, después que sean destruidas de delante de ustedes, y no pregunten acerca de sus dioses, diciendo, ‘¿Cómo sirvieron estas naciones a sus dioses para que yo pueda también hacer de la misma manera?’ No harán así al SEÑOR su Dios, porque cada abominación al SEÑOR, las cuales Él odia, ellos han hecho a sus dioses; incluso a sus hijos y sus hijas han quemado en el fuego a sus dioses. Cualquier cosa que les mando, sean cuidadosos de hacerla. No adicionarán a esto, ni quitarán de esto.” ” (Deuteronomio 12:8, 30-32).

Dios no hizo excepciones cuando también le ordenó a Moisés que escribiera, “ “Si un profeta se levanta entre ustedes, o un soñador de sueños, y les da una señal o una maravilla, y la señal o la maravilla la cual él les predijo sucede, diciendo, ‘Vamos tras otros dioses, los cuales ustedes no han conocido, y sirvámosles,’ No escucharán las palabras de ese profeta o ese soñador de sueños, porque el SEÑOR su Dios está probándolos para saber si aman al SEÑOR su Dios con todo su corazón y con toda su alma. Caminarán detrás del SEÑOR su Dios y lo temerán, y guardarán Sus mandamientos, y obedecerán Su voz, y lo servirán y se aferrarán a Él. Y ese profeta o ese soñador de sueños será condenado a muerte porque ha hablado para volverlos contra el SEÑOR su Dios, Quien los sacó de la tierra de Egipto y los redimió de la casa de esclavos, para echarlos fuera del camino en el cual el SEÑOR su Dios les ordenó caminar. Así quitaran la maldad de en medio de ustedes. Si su hermano, el hijo de su madre, o su hijo, o su hija, o la esposa de su seno, o su amigo que es como su propia alma, los atrae secretamente, diciendo, ‘Vamos y sirvamos a otros dioses’—los cuales no han conocido, ustedes ni sus padres, es decir, de los dioses de la gente que está alrededor suyo, cerca de ustedes o lejos de ustedes, desde un fin de la tierra incluso hasta el otro fin de la tierra—No consentirán con él ni lo oirán. Ni su ojo tendrá lastima de él, ni escatimarán, ni lo esconderán.” (Deuteronomio 13:1-8).

En Levítico, Dios específicamente advirtió contra llegar a estar involucrados en las artes mágicas, y aquellos que se supiera que estaban involucrados eran condenados a muerte. “No se volverán a esos que tiene espíritus familiares, ni buscarán médiums para ser profanados por ellos. Yo soy el SEÑOR su Dios… Y aquel [cualquier persona] que se vuelva a los médiums y a espíritus familiares para ir a prostituirse tras ellos, Yo incluso colocaré Mi cara contra esa alma, y lo cortaré de entre su pueblo… Un hombre también o una mujer que tenga un espíritu familiar o que sea un médium ciertamente será condenado a muerte. Ellos los apedrearán con piedras. Su sangre sea sobre ellos.’ ” ” (Levítico 19:31; 20:6, 27).

Ambos el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento mantienen la prohibición de Dios sobre las prácticas ocultas, las cuales son nombradas en el libro de Deuteronomio, “Cuando vengan a la tierra la cual el SEÑOR su Dios les da, no aprenderán a hacer de acuerdo a las abominaciones de esas naciones. No será encontrado entre ustedes alguien que haga a su hijo o su hija pasar a través del fuego, o que use adivinación, o un observador de tiempos, o un adivino, o una bruja, o un encantador, o un consultor de espíritus familiares, o un hechicero, o uno que busque oráculos de los muertos. Porque todos los que hagan estas cosas son una abominación para el SEÑOR. Y por estas abominaciones, el SEÑOR su Dios los expulsa de delante de ustedes. Ustedes serán inocentes delante del SEÑOR su Dios. Porque estas naciones a quienes poseerán escucharon a observadores de tiempos y a adivinos; pero en cuanto a ustedes, el SEÑOR su Dios no les ha permitido hacer así.” (Deuteronomio 18:9-14).

Las Escrituras no hacen distinción entre usar brujería o hechicería para lograr un propósito “bueno” o un propósito malo. A pesar de la intensión, tales prácticas son todas inherentemente malas porque apelan a una fuente prohibida de poder—Satanás y los demonios. La Iglesia tiene la obligación de desasociar a la persona o personas que cometan tales pecados (Mateo 18:15-17; I Corintios 5:4-13). Los individuos mismos están obligados a separarse de una congragación en donde la mayoría haya aceptado falsas doctrinas—o en donde la adoración a otros dioses o imágenes, u otras prácticas ocultas, estén involucradas. Como le escribió Pablo a Timoteo, “Si cualquiera enseña cualquier doctrina diferente, y no se adhiere a palabras sanas, aquellas de nuestro Señor Jesucristo, … De tales retírate tú mismo.” (I Timoteo 6:3-5).

 

Dios odia los abominables días festivos ocultos

 

Dios es un Dios celoso y no dará Su gloria a ningún otro así-llamado dios, ni a imágenes: “Yo soy el SEÑOR; éste es Mi nombre; y Mi gloria no daré a otro, ni Mi alabanza a imágenes grabadas.” (Isaías 42:8). Por lo tanto, es imposible adorar a Dios por medio de días festivos y/o rituales ocultos. Aun así, Israel y Judá repetidamente fueron en apostasía cuando negaron al verdadero Dios y adoraron dioses falsos.

Como testificó Jeremías, ellos intercambiaron el séptimo día Sábado de Dios y los días santos anuales por las prácticas de otras naciones. Pero Dios proclama que Él odia esas prácticas: “ “Yo odio, desprecio sus días festivos, y no Me deleitaré en sus asambleas solemnes. Aunque Me ofrezcan ofrendas quemadas y sus ofrendas de granos, no las aceptaré. Ni consideraré las ofrendas de paz de sus animales gordos. Llévense lejos de Mí el ruido de sus canciones; porque no oiré la melodía de sus arpas. Pero dejen que el juicio corra como las aguas, y la justicia como un arroyo impetuoso. ¿Me han ofrecido sacrificios y ofrendas en el desierto cuarenta años, Oh casa de Israel? Antes bien han llevado el tabernáculo de su Moloc y Quiún, sus imágenes, la estrella de sus dioses los cuales hicieron para ustedes mismos.” (Amos 5:21-26).

De nuevo, Isaías atestiguó contra los hijos de Israel porque los sacerdotes, Levitas y la gente practicaban rituales abominables y sacrificios en el templo de Dios. Note Isaías 1:10-15, “Oigan la Palabra del SEÑOR, gobernadores de Sodoma; den oído a la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. “¿Para qué propósito es la multitud de sus sacrificios a Mi?” dice el SEÑOR; “Estoy saciado de holocaustos de carneros, y lo gordo de las bestias alimentadas; y no Me deleito en la sangre de toros, o de corderos, o de machos cabríos. Cuando vienen a aparecer ante Mí, ¿quién ha requerido esto de su mano, para pisotear Mis patios? No traigan más sacrificios vanos; incienso es una abominación para Mi—luna nueva y Sábado [de Baal], el llamado de asambleas; ¡no puedo soportar iniquidad junto con la asamblea solemne! Sus lunas nuevas y sus fiestas designadas odia Mi alma; son un problema para Mí; estoy cansado de llevarlas. Y cuando extiendan sus manos, ocultaré Mis ojos de ustedes; sí, cuando hagan muchas oraciones, no oiré; sus manos están llenas de sangre.

¡El antiguo Israel y Judá llegaron a ser tan corruptos que tenían las agallas y dureza de corazón para en realidad adorar otros dioses en el templo del verdadero Dios en Jerusalén!

El profeta Jeremías continuamente le advirtió a Israel que el juicio de Dios venía por esas idolatrías abominables. Él constantemente los llamó al arrepentimiento, a volverse de su idolatría y a obedecer las palabras de Dios en la Ley y las palabras de Dios que a Jeremías se le había ordenado hablar. “La Palabra que vino a Jeremías de parte del SEÑOR, diciendo, “Párate en la puerta de la casa del SEÑOR, y proclama allí esta Palabra, y di, ‘Oiga la palabra del SEÑOR, toda Judá, quienes entran en estas puertas a adorar al SEÑOR.’ ” Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel, “Modifiquen sus caminos y sus hechos, y Yo les haré vivir en este lugar. No confíen en palabras mentirosas, diciendo, ‘El templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR son estos.’ Porque si ustedes corrigen completamente sus caminos y sus hechos; si ejecutan completamente juicio entre un hombre y su prójimo; si no oprimen al extranjero, al huérfano, y a la viuda, y no derraman sangre inocente en este lugar, ni caminan tras otros dioses para su mal; entonces Yo los haré habitar en este lugar, en la tierra que di a sus padres, por siempre y para siempre. He aquí, ustedes confían en palabras mentirosas que no pueden beneficiar. ¿Robarán, asesinarán, y cometerán adulterio, y jurarán falsamente, y quemarán incienso a Baal, y caminarán tras otros dioses a quienes no conocen; y luego vendrán y se pararán delante de Mi en esta casa la cual es llamada por Mi nombre, y dirán, ‘Somos libres de hacer todas estas abominaciones’?. ¿Ha llegado a ser esta casa, la cual es llamada por Mi nombre, una guarida de ladrones a sus ojos? He aquí, incluso Yo lo he visto,” dice el SEÑOR.” (Jeremías 7:1-11). En efecto, al abrazar estas prácticas paganas abominables en el templo en nombre del Señor, lo judíos hicieron a Dios servir con sus pecados: “…Me has hecho servir con tus pecados; Me has cansado con tus iniquidades.” (Isaías 43:24).

El cristianismo moderno está haciendo lo mismo hoy. En el nombre de Jesucristo, ministros, sacerdotes y Papas les ordenan a los fieles adorar en días festivos ocultos. Le enseñan a la gente a pecar contra Dios mientras reclaman que Dios ha sancionado esas iniquidades y mentiras. Aun así, esos son los mismos días ocultos paganos de adoración que el antiguo Israel y Judá observaron cuando apostataron—apartándose del Dios vivo.

Finalmente, después de mucha paciencia, Dios envió los ejércitos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para ejecutar Su juicio contra Jerusalén y los judíos por servir a dioses falsos—incluyendo a la reina del cielo. En el 585 a.C, Jerusalén fue quemada y su templo destruido.

 

El Nuevo Testamento apoya al Antiguo Testamento en su condena de la brujería y lo oculto

 

Las enseñanzas de Jesús y los apóstoles en el Nuevo Testamento confirman todos los mandamientos y prohibiciones del Antiguo Testamento contra la brujería y las practicas ocultas, las cuales son una apelación al poder de Satanás.

Justo antes que Jesucristo comenzara Su ministerio público, Él fue tentado por Satanás el diablo por cuarenta días y cuarenta noches. Satanás trató de inducir a Jesús a realmente tentar a Dios, y a usar sus poderes dados por Dios como si Él fuera un mago. Satanás incluso le pidió audazmente a Jesús que lo adorara como Dios. Mateo escribió, “Y cuando había ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, después estuvo famélico. Y cuando el tentador vino a Él, dijo, “Si eres el Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.” Pero Él respondió y dijo, “Esta escrito, ‘El hombre no vivirá por pan solamente, sino por cada palabra que procede de la boca de Dios.’ ” Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa y lo colocó sobre el borde del templo, y le dijo, “Si eres el Hijo de Dios, échate Tú mismo abajo; porque está escrito ‘Él mandará Sus ángeles concerniente a Ti, y ellos Te llevarán en sus manos, no sea que hieras Tu pie contra una piedra.’ ” Jesús le dijo, “De nuevo, está escrito, ‘No tentarán al Señor su Dios,’ ” Después de esto, el diablo lo llevó a una montaña extremadamente alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo, “Todas estas cosas Te daré, si cayeras y me adoras.” Entonces Jesús le dijo, “¡Vete Satanás! Porque está escrito, ‘Adorarán al Señor su Dios y a Él solo servirán.’ ” ” (Mateo 4:2-10).

A través de Su ministerio, Jesús sanó al enfermo y echó demonios de aquellos que estaban poseídos. “Y Jesús fue por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, y predicando el evangelio del reino, y curando toda enfermedad y toda dolencia corporal entre la gente. Entonces Su fama salió hacia toda Siria; y le traían todos los que estaban enfermos, oprimidos por diversas enfermedades y tormentos, y poseídos por demonios, y lunáticos, y paralíticos; y Él los sanaba.” (Mateo 4:23-24).

Los demonios sabían que Jesús era, de hecho, el Hijo de Dios—ellos incluso le hablaron a Él, “Ahora, en su sinagoga había un hombre con un espíritu impuro; y éste clamaba, diciendo, “¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús, el Nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo sé Quién eres— ¡El Santo de Dios!” Pero Jesús lo reprendió, diciendo, “Calla, y sal de él.” Y después de lanzarlo en convulsiones y clamar con fuerte voz, el espíritu salió de él.” (Marcos 1:23-26).

En un registro bíblico, un hombre que estaba poseído con un número múltiple de demonios confrontó a Jesús. Ningún poder humano había sido capaz de controlar al hombre, pero Jesús los echó a todos. Lucas escribió este registro: “Entonces ellos navegaron hacia abajo al país de los gadarenos, el cual está al otro lado de Galilea. Y cuando Él salió a la tierra, allí lo encontró un cierto hombre de la ciudad quien había estado poseído por demonios por un tiempo largo; y no estaba vistiendo ninguna ropa, y no vivía en una casa, sino en las tumbas. Entonces cuando él vio a Jesús, gritó y cayó en frente de Él, y dijo con una fuerte voz, “¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios el Altísimo? Te ruego, no me atormentes.” Porque Él le había ordenado al espíritu impuro salir del hombre. Porque muchas veces lo había agarrado, y cada vez él era refrenado, siendo atado con cadenas y grilletes; pero después de romper las ataduras, era llevado por el demonio hacia el desierto. Y Jesús le preguntó, diciendo, “¿Cuál es tu nombre?” Y dijo, “Legión,” porque muchos demonios habían entrado en él. Entonces le rogó a Él que no les ordenara ir al abismo [una prisión para demonios]. Entonces había una manada de muchos cerdos alimentándose allá en la montaña, y ellos le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos; y Él les dio permiso. Y los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y toda la manada se apresuró de cabeza por la pendiente empinada hacia el lago y se ahogaron. Entonces cuando aquellos que estaban alimentando a los cerdos vieron lo que había tenido lugar, huyeron; y fueron y lo reportaron a la ciudad y al país. Y aquellos que oyeron salieron a ver lo que había tenido lugar; y fueron a Jesús, y encontraron al hombre de quien los demonios habían salido, vestido y de mente sana, sentado a los pies de Jesús. Y ellos tuvieron miedo.” (Lucas 8:26-35).

Jesús también le dio poder y autoridad a Sus apóstoles y discípulos para echar demonios porque ellos se los encontrarían cuando predicaran el evangelio (Lucas 10:10-20; Marcos 16:17-18).

Los apóstoles confrontan un poderoso líder oculto en Samaria: La Iglesia temprana del Nuevo Testamento fue confrontada con un adversario oculto quien era un poderoso líder religioso en Samaria. Su nombre era Simón Mago, un falso profeta que embrujaba a sus seguidores con hechicería. “Pero había un cierto hombre llamado Simón, quien desde tiempos anteriores había estado practicando la hechicería [brujería] en la ciudad y asombrando a la nación de Samaria, proclamándose a sí mismo ser algún grande. A él todos ellos habían prestado atención, desde el menor hasta el más grande, diciendo, “Este hombre es el gran poder de Dios.” Entonces estaban prestándole atención porque los había embrujado por un largo tiempo con hechicerías. Pero cuando le creyeron a Felipe, quien estuvo predicando el evangelio—las cosas concernientes al reino de Dios y el nombre de Jesucristo—eran bautizados, ambos hombres y mujeres.” (Hechos 8:9-12).

Cuando los apóstoles en Jerusalén oyeron de la situación enviaron a Pedro y Juan abajo a Samaria. Simón Mago se aproximó a Pedro y a Juan y les ofreció dinero para comprar el Espíritu Santo. “Luego cuando Simón vio que el Espíritu Santo era dado por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, diciendo, “Denme esta autoridad también, para que sobre cualquiera que yo imponga manos, pueda recibir el Espíritu Santo.” Pero Pedro le dijo, “Pueda tu dinero ser destruido contigo porque pensaste que el regalo de Dios puede ser comprado con dinero. Tú no tienes parte ni porción en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, por tanto, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si tal vez el pensamiento de tu corazón pueda serte perdonado; porque percibo que estas en bilis de amargura y en esclavitud de injusticia.” ” (versos 18-23).

La historia muestra que Simón Mago nunca se arrepintió sino que inventó una religión gnóstica falsificada—la cual ha llegado a ser la iglesia “cristiana” más grande del mundo con su cuartel general en Roma. (Ver la entrada acerca de Simón Mago en La Enciclopedia de Religión y Ética.)

El apóstol Pablo y sus encuentros con la oposición oculta: En el primer viaje evangelístico de Pablo, él fue confrontado con un profeta falso llamado Elimas Bar-jesús: “Y cuando ellos habían ido a través de la isla tan lejos como a Pafos, encontraron un cierto hechicero [un mago], un falso profeta, un judío cuyo nombre era Bar-Jesús. Él estaba con el procónsul Sergio Paulo, un hombre inteligente, quien llamó a Barnabás y a Saulo a él, deseando oír la Palabra de Dios. Pero Elimas el hechicero (porque así era interpretado su nombre) los resistió, buscando alejar al procónsul de la fe. Pero Saulo, quien era también llamado Pablo, estando lleno con el Espíritu Santo, fijó sus ojos en él, y dijo, “Oh lleno de todo engaño y toda astucia, tu hijo del diablo y enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor? Y he aquí ahora, la mano del Señor esta sobre ti, y serás ciego, no viendo el sol por una estación.” E inmediatamente una neblina y oscuridad cayó sobre él, e iba buscando a alguien que lo guiara de la mano.” (Hechos 13:6-11).

En otra ocasión, cuando Pablo y aquellos con él estaban evangelizando en la ciudad griega de Filipo, ellos fueron confrontados con una mujer poseída con un espíritu de adivinación. “Entonces sucedió que mientras íbamos a la oración, una cierta damisela que tenía un espíritu de Pitonisa nos encontró; y ella le traía a sus maestros mucha ganancia adivinando. Ella siguió a Pablo y a nosotros y gritaba, diciendo, “Estos hombres son siervos del Altísimo Dios, y están predicándonos el camino de salvación.” Y ella hizo esto por muchos días. Entonces Pablo, estando afligido, se volteó al espíritu y dijo, “Te ordeno en el nombre de Jesucristo que salgas de ella.” Y eso salió la misma hora.” (Hechos 16:16-18).

Después que Pablo fue a Atenas, les atestiguó a los filósofos y pensadores religiosos reunidos en la colina de Marte, el centro pagano de pensamiento religioso y filosófico griego. Los griegos no adoraban al verdadero Dios y nunca habían oído de Jesucristo. Ellos adoraban todos los dioses y diosas conocidos de su región, e incluso tenían un altar dedicado a un dios desconocido.

Entonces Pablo se paró en el centro de la colina de Marte y dijo, “Hombres, atenienses, percibo que en todas las cosas son muy reverentes a deidades [demonios]; porque mientras estaba pasando a través y observando los objetos de su veneración, encontré también un altar sobre el cual estaba inscrito, “A un Dios desconocido.” Así entonces, a Él a Quien ustedes adoran en ignorancia es Aquel que les proclamo. Él es el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que están en el. Siendo el Señor del cielo y la tierra, no vive en templos hechos por manos; ni es servido por las manos de hombres, como si necesitara algo, porque Él da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y Él hizo de una sangre todas las naciones de hombres para habitar sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado de antemano sus tiempos señalados y los límites de sus habitaciones; para que pudieran buscar al Señor, si tal vez pudieran palpar tras Él y pudieran encontrarlo; aunque verdaderamente, Él no está lejos de cada uno de nosotros, porque en Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser; como algunos de los poetas entre ustedes también han dicho, ‘Porque somos Su descendencia.’ Por tanto, ya que somos la descendencia de Dios, no deberíamos pensar que la Deidad es como eso lo cual es hecho de oro, o plata, o piedra—una cosa esculpida de arte ideado por la imaginación del hombre; porque aunque Dios en verdad ha pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, Él ordena ahora a todos los hombres en todo lugar arrepentirse,” (Hechos 17:22-30).

Pablo evangelizó y enseñó en Éfeso por más de tres años. En la ciudad de Éfeso había un gran templo dedicado a la diosa pagana Diana. Los devotos de todo el mundo iban a adorar allá. Cuando Pablo predicó en Éfeso, Dios desempeñó grandes milagros por sus manos y, como resultado, miles fueron convertidos de la religión de la diosa pagana. Los nuevos convertidos destruyeron sus ídolos demoniacos y quemaron sus libros ocultos en un repudio público de la adoración a Diana. Ellos abandonaron a la diosa Diana y su gran templo por el verdadero Dios y Jesucristo, el Hijo de Dios, el verdadero Salvador del mundo. La conversión masiva de antiguos adoradores de Diana fue tan vasta que tuvo un impacto enorme en la economía local, provocando una depresión en la industria fabricante de ídolos y libros asociados con el templo. Una revuelta de artesanos recién desempleados siguió, y Pablo tuvo que escapar para evitar ser asesinado (Hechos 19).

En todas las áreas de los gentiles en donde Pablo predicaba el evangelio de la salvación de Dios a través de la crucifixión de Jesucristo, él se encontraba con religiones paganas e idolatría. Como en Éfeso, los creyentes de Galacia habían anteriormente adorado dioses falsos e ídolos así como también practicado la brujería. En algún momento después de su conversión, un número de ellos comenzó a apostatar de las enseñanzas de Jesucristo que Pablo les había enseñado y comenzaron a revertirse a prácticas paganas. Pablo los instruyó en su epístola: “Ahora de un lado, cuando no conocían a Dios, estaban en esclavitud a aquellos que no son dioses por naturaleza. Pero de otro lado, después de haber conocido a Dios—más bien; después de haber sido conocidos por Dios—¿Cómo es que están volviéndose otra vez a los elementos débiles e impotentes, a los cuales desean otra vez estar en esclavitud? Están observando por si mismos días, y meses, y tiempos y años [paganos]. Temo por ustedes, no sea que de alguna manera haya trabajado entre ustedes en vano.” (Gálatas 4:8-11).

Aunque estos versos son comúnmente interpretados como que los gálatas estaban observando el día Sábado y los días santos de Dios (denunciados odiosamente como días “judíos”), tal interpretación es incorrecta. De lo que Pablo escribió, es claro que los gálatas estaban retrocediendo hacia su antiguo paganismo, observando días, meses, tiempos y años religiosos ocultos. Al revertir de nuevo a esas observancias, ellos estaban, de hecho, abandonando la adoración al verdadero Dios (Ver Apéndice D, “El Sábado semanal y las Fiestas anuales y Días santos,”)

En la misma epístola, Pablo escribe que aquellos que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios. “Y manifiestas son las obras de la carne, las cuales son estas: adulterio, fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, brujería [por lo tanto, todas las observancias y prácticas paganas ocultas], odio, pleitos, celos, indignaciones, contiendas, divisiones, sectas, envidias, asesinatos, borracheras, juergas, y cosas tales como estas; respecto a las cuales les estoy diciendo de antemano, así como también he dicho en el pasado, que aquellos que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Gálatas 5:19-21).

Cuando Pablo le escribió a los colosenses, él los urgió a permanecer en Jesucristo y no ser llevados por filosofías vanas y adoración a ángeles. “Por tanto, como han recibido a Cristo Jesús el Señor, estén caminando en Él; siendo arraigados y construidos en Él, y siendo confirmados en la fe, exactamente como fueron enseñados, abundando en ella con acción de gracias. Estén en guardia para que nadie los tome cautivos a través de filosofía y vano engaño, de acuerdo a las tradiciones de hombres, de acuerdo a los elementos [espíritus elementales o demonios] del mundo, y no de acuerdo a Cristo. Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Divinidad; y ustedes están completos en Él, Quien es la Cabeza de todo principado y poder … No permitan que nadie los defraude del premio haciendo la voluntad de él en auto-degradación y adoración de ángeles, entrometiéndose en cosas que él no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal” (Colosenses 2:6-10, 18).

Desde el tiempo de los apóstoles hasta hoy, Satanás y sus demonios han continuado su implacable ataque para trastornar el evangelio de Jesucristo y la verdadera Iglesia de Dios a través de filosofías vanas y tradiciones de hombres. Cuando Jesús instruyó a Juan a escribir el libro de Apocalipsis, Él le dio advertencias duras y específicas para las siete Iglesias de Dios que existían en Asia en los primeros siglos.

Las advertencias de Jesucristo a las Iglesias: La advertencias de Jesucristo en cartas a las siete Iglesias de Apocalipsis dos y tres son también amonestaciones proféticas para la Iglesia de hoy. Estas advertencias siniestras llevan la autoridad de Jesucristo, es decir que todo cristiano verdadero debe prestar atención a ellas. (Para tener todo el impacto de los mensajes personales de Jesucristo a Su Iglesia, por favor lea las cartas en su totalidad.)

Un resumen de las advertencias de Jesús es como sigue:

Éfeso: “Por tanto, recuerden de donde han caído, y arrepiéntanse, y hagan las primeras obras; porque si no las hacen, vendré a ustedes rápidamente; y removeré su candelabro fuera de su lugar a menos que se arrepientan.” (Apocalipsis 2:5).

Esmirna: “Conozco sus obras y tribulación y pobreza (pero son ricos), y la blasfemia de aquellos que se declaran a sí mismos ser judíos y no lo son, sino son una sinagoga de Satanás. No teman ninguna de las cosas que están a punto de sufrir. He aquí, el diablo está a punto de echar a algunos de ustedes a prisión,  para que puedan ser probados; y tendrán tribulación diez días. Sean fieles hasta la muerte, y les daré una corona de vida.” (Apocalipsis 2:9-10).

Pergamo: “Conozco sus obras y donde viven, donde está el trono de Satanás; pero se están aferrando a Mi nombre, y no niegan Mi fe, incluso en los días en los cuales Antipas fue Mi testigo fiel, quien fue asesinado entre ustedes, donde Satanás vive. Pero tengo unas pocas cosas contra ustedes porque tienen allá a aquellos que retienen la enseñanza de Balaam, quien enseñó a Balac a echar un bloque de tropiezo delante de los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a ídolos y a cometer fornicación. Más aun, también tienen a aquellos que retienen la doctrina de los Nicolaitas, tal cosa Yo odio. ¡Arrepiéntanse! Porque si no se arrepienten, vendré a ustedes rápidamente, y haré guerra contra ellos con la espada de Mi boca.” (Apocalipsis 2:13-16).

Tiatira: “Pero tengo unas pocas cosas contra ustedes, porque permiten a la mujer Jezabel [una profesora de la religión cananita] quien se llama a sí misma una profetisa, enseñar y seducir a Mis siervos a cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a ídolos. Y le di tiempo para arrepentirse de su fornicación, pero no se arrepintió. He aquí, Yo la echaré en una cama, y a aquellos que cometen adulterio con ella a gran tribulación, a menos que se arrepientan de sus obras. Y mataré a sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán que Yo soy Quien busca riñones y corazones; y le daré a cada uno de ustedes de acuerdo a sus obras. Pero a ustedes les digo, y al resto que está en Tiatira, a cuantos no tengan esta doctrina, y a quienes no han conocido las profundidades de Satanás, como ellos hablan: No echaré sobre ustedes ninguna otra carga,” (Apocalipsis 2:20-24).

Sardis: “Sean vigilantes, y fortalezcan las cosas que permanecen, las cuales están a punto de morir. Porque no he encontrado sus obras completas delante de Dios. Por tanto, recuerden lo que han recibido y oído, y manténganse en esto, y arrepiéntanse. Ahora entonces, si no vigilan, Yo vendré sobre ustedes como un ladrón, y por ningún medio sabrán a qué hora vendré sobre ustedes.” (Apocalipsis 3:2-3).

Filadelfia: De las siete Iglesias, Filadelfia y Esmirna son las únicas dos iglesias que permanecieron fieles a Jesucristo y no fueron seducidos por doctrinas falsas satánicas. Esmirna resistió a la sinagoga de Satanás y fue elogiada por Jesús por ser fieles en el martirio. Filadelfia resistió a la sinagoga de Satanás y fue fiel en amor, paciencia, resistencia y doctrina. Al amar a Dios el Padre y a Jesucristo, ellas preservaron fielmente la verdad de Dios y resistieron todos los asaltos doctrinales satánicos contra ellas. Jesús las elogió porque fueron fieles—y donde sea que este hoy la Iglesia de Dios filadelfiana profética de los últimos tiempos, ellos todavía son fieles.

Conozco sus obras. He aquí, Yo he puesto delante de ustedes una puerta abierta, y nadie tiene el poder de cerrarla porque ustedes tienen poca fuerza, y han guardado Mi palabra, y no han negado Mi nombre.  He aquí, Yo haré de aquellos de la sinagoga de Satanás, quienes se proclaman así mismos ser judíos y no lo son, sino que mienten—he aquí, Yo los haré venir y adorar delante de sus pies, y les haré saber que Yo los he amado. Porque han guardado la palabra de Mi paciencia, Yo también los guardaré de la hora de tentación la cual está a punto de venir sobre el mundo entero para probar a aquellos que viven en la tierra.” (Apocalipsis 3:8-10).

Laodisea: “Yo conozco sus obras, que no son ni fríos ni calientes; Me gustaría que fueran fríos o calientes. Entonces, porque son tibios, y no son ni fríos ni calientes, los vomitaré de Mi boca. Porque dicen, ‘Soy rico, y me he hecho adinerado, y no tengo necesidad de nada’; y no entienden que son desgraciados, y miserables, y pobres, y ciegos, y desnudos. Les aconsejo que compren de Mi oro purificado por fuego para que puedan ser ricos; y ropas blancas para que puedan estar vestidos, y la vergüenza de su desnudez no pueda ser revelada; y unjan sus ojos con colirio, para que puedan ver. A tantos como amo, regaño y castigo. Por tanto, sean celosos y arrepiéntanse.” (Apocalipsis 3:15-19).

¡Estas son advertencias directas de Jesucristo, la Cabeza de la verdadera Iglesia de Dios! Todo el que profese Su nombre debe prestar atención a estas advertencias y arrepentirse de seguir a Satanás y a sus demonios y sus enseñanzas—las cuales han sido inteligentemente cubiertas de azúcar, empacadas, perfumadas, envueltas en papel de regalo y vendidas al cristianismo nominal y a sus seguidores como si tuvieran gran valor.

En el siguiente capítulo examinaremos el origen del día “cristiano” de adoración más comúnmente aceptado—el domingo, el así llamado “Día del Señor.”

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