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Gálatas 4:8-10 ¿Abolió el apóstol Pablo el Sábado y los días santos?

 

(Tomado del librillo “Entendiendo las Escrituras difíciles de Pablo

concernientes a la Ley y los Mandamientos de Dios”)

 

Por

Fred R. Coulter

www.laverdaddeDios.org

 

El cristianismo ortodoxo ve el Sábado semanal, las fiestas anuales y días santos de Dios con desprecio considerable. Es su determinación por retener su domingo pagano “cristianizado” y la adoración en días festivos ocultos, los líderes y teólogos religiosos han malinterpretado ciega y deliberadamente los escritos del apóstol Pablo para ajustar sus propias agendas en vez de buscar la “verdad de la palabra de Dios.” Estas interpretaciones engañosas están diseñadas a dar la impresión de que Pablo había enseñado a los cristianos gentiles a abandonar el Sábado bíblico y los días santos de Dios—a rechazar cualquier cosa “judía.” Para tales líderes y teólogos religiosos, “judío” significa todo el Antiguo Testamento, visto como la encarnación del judaísmo. De acuerdo a su forma de pensar, el Antiguo Testamento debe ser rechazado o descartado completamente como si ya hubiera sido cumplido totalmente o abolido. Como resultado, millones de “cristianos” profesantes asumen que en Gálatas 4:8-10 Pablo denunció cualquier observancia del Sábado de Dios y los días santos como “hereje.”

 

No hay duda de que Pablo les enseñó a judíos y gentiles a observar el Sábado semanal, como esta evidenciado por la traducción correcta de Hebreos 4:9: “Queda, por tanto, guardar el Sábado para el pueblo de Dios.” Más aun, cuando examinamos el ministerio de Pablo a los gentiles, encontramos que él les enseñó en el día Sábado, no en domingo. Al principio de su primer tour evangelístico, Pablo y Barnabás comenzaron a predicarle a los judíos y a los gentiles prosélitos en el día Sábado en una sinagoga en Antioquia de Pisidia, en Asia menor. Después de predicar el Evangelio de Jesucristo, Su resurrección y el perdón de pecados, Pablo le advirtió a sus oyentes no rechazar las palabras de Dios: “Por tanto, sea conocido a ustedes, hombres y hermanos, que a través de este Hombre la remisión de los pecados es predicada a ustedes. Y en Él todo el que cree es justificado de todas las cosas, de las cuales no podrían ser justificados por la ley de Moisés. Cuídense, por tanto, no sea que eso que es hablado en los Profetas venga sobre ustedes: ‘Observen, ustedes despreciadores, y maravíllense y perezcan; porque Yo hago una obra en sus días, una obra que en ninguna forma creerán, incluso si uno se las declara.’ ” Y cuando los judíos se habían ido de la sinagoga, los gentiles le rogaron que estas palabras les pudieran ser habladas en el próximo Sábado. Ahora, después que la sinagoga había sido despedida, muchos de los judíos y los [gentiles] prosélitos que adoraban allí siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, los persuadieron de continuar en la gracia de Dios. Y en el Sábado venidero, casi la ciudad entera estaba reunida para escuchar la Palabra de Dios.” (Hechos 13:38-44).

 

De este registro aprendemos varias verdades fundamentales acerca de la enseñanza de Pablo del Evangelio de Jesucristo.

 

1.             Si el propósito fundamental de Pablo era enseñar que ellos ya no necesitaban guardar las leyes y mandamientos de Dios—especialmente el Sábado y los días santos—¿Por qué no simplemente los animó a reunirse al siguiente día, domingo? Pero ellos se reunieron el siguiente Sábado a oír a Pablo y Barnabás predicar las maravillosas palabras de Dios.

2.             Pablo les dijo que “continuaran en la gracias de Dios,” la cual no es un repudio de las leyes y mandamientos de Dios. La gracia es la operación de Dios para perdonar pecados, y ponerlo a uno en buena posición—justificado— de pecados pasados a través de la sangre de Jesucristo. De otro lado, el pecado es la transgresión de la Ley (I Juan 3:4). Una vez perdonado y justificado, uno debe dejar de vivir en pecado (Juan 5:14; 8:11; Romanos 6:1).

3.             La fe en Jesucristo y el perdón de pecados no abolen la ley. Pablo escribió a los Romanos, una Iglesia gentil, “¿Estamos nosotros, entonces, aboliendo la ley a través de fe? ¡DE NINGUNA MANERA! Más bien, estamos estableciendo la ley.” (Romanos 3:31; vea Mateo 5:17). Esto es cumplido ya que los verdaderos Cristianos tienen las leyes y mandamientos de Dios escritos en sus corazones y mentes (Hebreos 10:16-17). Pablo también enseñó, “¿Qué diremos entonces? ¿Continuaremos en pecado, para que la gracia pueda abundar? ¡DE NINGUNA MANERA! Nosotros quienes morimos al pecado, ¿cómo viviremos más en él?” (Romanos 6:1-2).

4.             Este es el ejemplo perfecto de cómo, guardar el Sábado y la gracia de Dios van mano a mano. No son opuestos el uno al otro. Los gentiles continuaron en la gracia de Dios y se reunieron el siguiente Sábado.

 

El Evangelio de Pablo y Gálatas: El Evangelio de Jesucristo que enseñó Pablo a los Gálatas incluía guardar las leyes y mandamientos de Dios. Siguiendo el ejemplo y enseñanzas de Jesucristo, Pablo nunca sancionó o endorsó las religiones o leyes y mandamientos de hombres—judíos o gentiles (Marcos 7:1-13; Hechos 17:22-31). Tampoco enseñó él una gracia ilegal sino que enseñó que todos tenían que abandonar sus caminos, arrepentirse de sus pecados y guardar las leyes y mandamientos de Dios, y adorarlo en espíritu y en verdad (Hechos 17:30; Romanos 7:6; Juan 4:23-24).

 

Para combatir a aquellos que estaban enseñando un evangelio diferente, Pablo proclamó en la apertura de su epístola a los Gálatas que él predicaba el verdadero evangelio de Jesucristo—el mismo que Jesús enseñó. Por causa de tales profesores falsos, Pablo escribió enfáticamente, “Estoy asombrado que estén tan rápidamente siendo alejados de Quien los llamó hacia la gracia de Cristo, a un evangelio diferente, el cual en realidad no es otro evangelio; pero hay algunos que los están afligiendo y están deseando pervertir el evangelio de Cristo. Pero si nosotros, o incluso un ángel del cielo, les predicara un evangelio que es contrario a lo que hemos predicado, ¡SEA MALDITO! Como hemos dicho antes, ahora también digo otra vez. Si cualquiera está predicando un evangelio contrario a lo que ustedes han recibido, ¡SEA MALDITO! Ahora entonces, ¿estoy luchando para agradar a los hombres, o a Dios? ¿O estoy motivado a agradar a los hombres? Porque si estoy aún agradando a los hombres, no sería un siervo de Cristo. Pero les certifico, hermanos, que el evangelio que fue predicado por mí no es de acuerdo a hombre; porque ni lo recibí de hombre, ni fui enseñado por hombre; más bien, fue por la revelación de Jesucristo.” (Gálatas 1:6-12). Si Pablo hubiera predicado un evangelio como esta distorsionado por los teólogos, pasados y presentes, él ciertamente habría estado enseñando otro evangelio.

 

De hecho, el libro de Gálatas es uno de los libros universalmente más mal interpretados en el Nuevo Testamento. Mientras está más allá del alcance de este articulo el dar un comentario completo de la epístola de Pablo a los Gálatas, hay cuatro problemas que presionan en Gálatas 2 y 3 los cuales deberían ser dirigidos:

 

Primero, los judíos habían impuesto requerimientos específicos acerca de la circuncisión—antes del advenimiento del Cristianismo—sobre los gentiles prosélitos para que ellos pudieran asistir a la sinagoga. Jesús, sin embargo, reveló que la verdadera circuncisión era espiritual, lograda a través de la conversión y el recibimiento del Espíritu Santo. Esta circuncisión “del corazón” reemplazaba el requerimiento de la circuncisión física (Hechos 15; Romanos 2:25-29). Por tanto, la circuncisión física ya no era más un requerimiento impuesto sobre los gentiles convertidos al Cristianismo.

 

Segundo, el regaño de Pablo a Pedro, Barnabás, y el partido de la circuncisión en Jerusalén centrado alrededor de las leyes tradicionales del judaísmo las cuales prohibían a los judíos mantener compañía o comer con los gentiles. Este ejemplo no era un asunto de las leyes y mandamientos de Dios, porque el Antiguo Testamento  nunca ordenó tal separación de judíos y gentiles.

 

Tercero—en referencia a “la ley” en Gálatas 3—Pablo estaba comparando el pacto de Dios con Abraham y la justificación por fe a través de la gracia en el Nuevo Pacto con las “obras de ley” requeridas bajo el judaísmo y sus rituales en el templo.

 

Cuarto, en Gálatas 3, la mayoría de los protestantes mal entienden completamente el verso 13, el cual dice, “Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley, habiendo llegado a ser una maldición por nosotros [para salvarnos de nuestros pecados] (porque está escrito, “Maldito es todo el que cuelga sobre un árbol”)” Ellos lo leen tan mal como sigue: “Cristo nos ha redimido de la ley la cual es una maldición.” Tal lectura es completamente incorrecta y un absurdo total ¡porque LA LEY DE DIOS NO ES UNA MALDICION!

 

Sin un completo afianzamiento en las Escrituras—Antiguo y Nuevo Testamento—las verdaderas leyes y mandamientos de Dios, un conocimiento de las leyes orales tradicionales del judaísmo, el pacto de Dios con Abraham, el pacto de Dios con Israel, y, finalmente, el Nuevo Pacto del Nuevo Testamento, no es factible interpretar apropiadamente la epístola de Pablo a los Gálatas. Es por eso que es indudablemente el libro más difícil de entender del Nuevo Testamento.

 

Como hemos visto, la verdad del asunto es que la Ley de Dios es perfecta—no una maldición. El pecado es una maldición. La obediencia a las leyes y mandamientos de Dios resulta en bendiciones (Deuteronomio 28:1-14; Levítico 26:1-13). El pecado—la transgresión de la ley (I Juan 3:4)—resulta en maldiciones (Deuteronomio 28:15-68; Levítico 26:13-45).

 

¿Cómo puede una ley que es perfecta y justa—dada por un Dios perfecto y justo—ser una maldición? El punto necesita ser considerado. Si la Ley es una maldición, y la Ley ha sido abolida, entonces significaría que Dios Mismo es una maldición y se ha abolido a Si mismo. Pero tal no es el caso, porque Dios es amor, Legislador y Sostenedor, y Jesucristo está sosteniendo la totalidad del universo a través de Ley—por la Palabra de Su poder (Hebreos 1:1-3). Ciertamente, tales interpretaciones y fantasías religiosas han producido una gracia ilegal la cual impregna al cristianismo evangélico de hoy.

 

Finalmente, note que Dios alabó la obediencia fiel de Abraham cuando Él pasó las promesas del pacto a Isaac: “Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas de los cielos y daré a tu descendencia todas estas tierras. Y en tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, porque Abraham obedeció Mi voz y guardó Mi encargo, Mis mandamientos, Mis estatutos y Mis leyes.” (Génesis 26:4-5). Abraham es también el padre del fiel del Nuevo Testamento: “Y si ustedes son de Cristo, entonces son semilla de Abraham, y herederos de acuerdo a la promesa.” (Gálatas 3:29). Esto significa que si somos verdaderamente de Cristo, entonces obedeceremos la voz de Dios, guardaremos Su encargo, Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus leyes, como lo hizo Abraham. Nunca creeremos que Jesús abolió la Ley, ni llamaremos a la Ley una maldición.

 

Gálatas 4:8-10—El trasfondo

 

Para determinar el significado correcto de Gálatas 4:8-10, necesitamos darnos cuenta primero que las Iglesias en Galacia estaban compuestas principalmente de gentiles convertidos quienes, como antiguos paganos, habían servido a los dioses y diosas griegos y de Asia. Ellos no eran judíos, y nunca habían seguido las prácticas tradicionales del judaísmo o las Escrituras del Antiguo Testamento.

 

Más aun, Gálatas 4 debe ser considerado en el contexto general de todas las enseñanzas de Pablo en todas sus catorce epístolas. Sin lugar a dudas, Pablo le enseñó a todos los gentiles convertidos en todas las Iglesias que él estableció a observar las mismas cosas (I Corintios 7:17). Mientras examinamos cuidadosamente lo que él escribió, llegará a ser claro que Pablo no condena a los Gálatas por observar el Sábado y los días santos de Dios como muchos teólogos y gente que va a la iglesia los domingos asume casualmente.

 

En la epístola de Pablo a los Corintios, él dejó muy claro que las cosas que él les escribía eran los mandamientos del Señor: “¿Qué? ¿Se originó con ustedes la Palabra de Dios? ¿O vino únicamente a ustedes y a nadie más? Si cualquiera piensa de sí mismo que es un profeta o espiritual, reconozca que las cosas que les escribo son mandamientos del Señor. Pero si alguno escoge ser ignorante, que sea ignorante.” (I Corintios 14:36-38).

 

¿Que les ordenó Pablo a observar? ¿Fue el domingo y otros días festivos paganos  ocultos—o fue el Sábado y la Pascua y fiestas de Dios? Esto es profundamente importante porque lo que Pablo escribió eran “los mandamientos del Señor” para la Iglesia del Nuevo Testamento—judíos y gentiles. Mientras Pablo condenó sus pecados, él le ordenó a los Corintios—y así a la Iglesia entera—a guardar la Pascua y la Fiesta de Panes sin Levadura en el espíritu y actitud correcta: “Su gloriarse [en el pecado] no es bueno. ¿No saben que un poco de levadura [un prototipo de pecado] leuda la masa entera? Por tanto, purguen la vieja levadura [los viejos caminos pecaminosos], para que puedan convertirse en una masa nueva [verdaderamente convertidos en Cristo], incluso como están sin levadura [en sus casas]. Porque Cristo nuestra Pascua fue sacrificado por nosotros. Por esta razón, GUARDEMOS LA FIESTA, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con el pan sin levadura de sinceridad y verdad.” (I Corintios 5:6-8).

 

La Iglesia en Corinto también era principalmente gentil. Pablo nunca les habría ordenado observar la Pascua y la Fiesta de Panes sin Levadura y luego condenar a las Iglesias en Galacia por observar el Sábado y las fiestas de Dios. Eso solo sería interpretado como hipócrita y hubiera creado confusión. Dios no es hipócrita, ni es el autor de confusión (I Corintios 14:33).

 

Aquellos que aceptan la falsa premisa de que Pablo enseñó contra el Sábado y los días santos de Dios—y que él enseñó a las Iglesias a observar el domingo pagano y los días festivos ocultos cristianizados en su lugar—fallan en darse cuenta que antes de que cualquiera de los gentiles Gálatas fueran convertidos, ellos adoraban dioses paganos y observaban días festivos ocultos (“días, meses, tiempos y años”). Sin embargo, al convertirse ellos se arrepintieron de sus pecados y abandonaron todas sus prácticas religiosas paganas ocultas (Hechos 19:8-27).

 

Entretejido a través de las Escrituras, Dios condena todas las prácticas paganas ocultas. Note particularmente las advertencias de Dios en Deuteronomio: “Sean cuidadosos de observar y obedecer todas estas palabras las cuales les mando, para que pueda irles bien a ustedes y a sus hijos después de ustedes para siempre cuando hagan esto lo cual es bueno y recto a la vista del SEÑOR su Dios. Cuando el SEÑOR su Dios corte las naciones delante de ustedes, a donde van a poseerlas, y tomen su lugar y vivan en su tierra, presten atención a sí mismos que no lleguen a estar atrapados por seguirlas, después que sean destruidas de delante de ustedes, y no pregunten acerca de sus dioses, diciendo, ‘¿Cómo sirvieron estas naciones a sus dioses para que yo pueda también hacer de la misma manera?’ No harán así al SEÑOR su Dios, porque cada abominación al SEÑOR, las cuales Él odia, ellos han hecho a sus dioses; incluso a sus hijos y sus hijas han quemado en el fuego a sus dioses. Cualquier cosa que les mando, sean cuidadosos de hacerla. No adicionarán a esto, ni quitarán de esto.” ” (Deuteronomio 12:28-32).

 

Dios también le ordenó a los hijos de Israel no seguir practicas ocultas demoniacas u observar tiempos religiosos paganos: “Cuando vengan a la tierra la cual el SEÑOR su Dios les da, no aprenderán a hacer de acuerdo a las abominaciones de esas naciones. No será encontrado entre ustedes alguien que haga a su hijo o su hija pasar a través del fuego, o que use adivinación, o un observador de tiempos, o un adivino, o una bruja, o un encantador, o un consultor de espíritus familiares, o un hechicero, o uno que busque oráculos de los muertos. Porque todos los que hagan estas cosas son una abominación para el SEÑOR. Y por estas abominaciones, el SEÑOR su Dios los expulsa de delante de ustedes. Ustedes serán inocentes delante del SEÑOR su Dios. Porque estas naciones a quienes poseerán escucharon a observadores de tiempos y a adivinos; pero en cuanto a ustedes, el SEÑOR su Dios no les ha permitido hacer así.” (Deuteronomio 18:9-14). Ya que Pablo creyó todas las cosas en la Ley y los Profetas, podemos estar seguros que él nunca les permitiría a los Gálatas observar tales costumbres y días festivos paganos.

 

Gálatas 4:8-10 explicado correctamente

 

Interesantemente, el asunto de la observancia del Sábado y los días santos no era el problema real en Gálatas 4. Después de su conversión, el Espíritu de Dios guió a los Gálatas a adorar a Dios en espíritu y en verdad—lo cual incluía el guardar el Sábado y los días santos. Pablo escribió que ellos habían llegado a ser los hijos de Dios: “Y porque ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a sus corazones, gritando, “Abba, Padre.” Así entonces, ustedes ya no son siervos, sino hijos. Y si hijos, también son herederos de Dios a través de Cristo.” (Gálatas 4:6-7).

 

Luego, Pablo les recuerda de su pasado pagano y su antigua adoración oculta a demonios. Note la comparación: “Ahora de un lado, cuando no conocían a Dios, estaban en esclavitud a aquellos que no son dioses por naturaleza [las deidades paganas y demonios].” (Gálatas 4:8). Su antigua adoración pagana no tenía nada que ver con el Sábado bíblico y los días santos—o ningún otro mandamiento o ley de Dios.

 

En una amonestación severa Pablo les advierte que ellos estaban en un peligro espiritual terrible, porque en vez de obedecer a Dios, ellos estaban devolviéndose a sus antiguos caminos paganos y mezclando sus antiguas observancias paganas con su recién aprendido camino de vida Cristiano. Al hacerlo así, ellos estaban comenzando a volver sus espaldas a Dios el Padre y a Jesucristo. Pablo los regañó fuertemente: “Pero de otro lado, después de haber conocido a Dios—más bien; después de haber sido conocidos por Dios—¿Cómo es que están volviéndose otra vez a los elementos débiles e impotentes [espíritus demoniacos de religiones paganas], a los cuales desean otra vez estar en esclavitud [a Satanás el diablo como en el pasado]? Están observando por si mismos días, y meses, y tiempos y años. Temo por ustedes, no sea que de alguna manera haya trabajado entre ustedes en vano.” (versos 9-11). Es aparente que el problema no era que los Gálatas estuvieran abandonando el guardar el domingo y los días paganos y volviéndose a guardar el Sábado y los días santos, como los teólogos y ministros ortodoxos reclaman. De hecho, estaba pasando totalmente lo opuesto, como veremos en el siguiente análisis.

 

Un análisis de lo que Pablo escribió en Gálatas 4:8-10

 

1.             Pablo habla del tiempo antes de que los Gálatas fueran convertidos: “Ahora de un lado, cuando no conocían a Dios, estaban en esclavitud a aquellos que no son dioses por naturaleza [las deidades paganas y demonios].” (verso 8). Antes de que ellos fueran convertidos no sabían nada acerca del verdadero Dios—el Padre y Jesucristo. Por lo tanto, podemos concluir que antes de que ellos fueran convertidos, ellos no observaban el Sábado, las fiestas o días santos de Dios—únicamente después de su conversión.

2.             Luego, Pablo habla de su conversión y habiendo llegado a conocer a Dios: “Pero de otro lado, después de haber conocido a Dios—más bien; después de haber sido conocidos por Dios” (Gálatas 4:9). Después de que ellos fueron convertidos, Pablo les enseñó el camino de vida de Dios en la gracia de Dios, incluyendo el guardar el Sábado, las fiestas y días santos. Pablo enseñó la observancia de los Sábados de Dios en todas las Iglesias.

3.             Más tarde—porque ellos estaban comenzando a aceptar un evangelio falso—los Gálatas comenzaron a dejar al verdadero Cristo y al verdadero evangelio, y estaban regresando a sus antiguas prácticas religiosas y adoración a demonios: “…—¿Cómo es que están volviéndose otra vez a los elementos débiles e impotentes [espíritus demoniacos de religiones paganas],…” (verso 9).

4.             Al hacerlo así, ellos estaban regresando a esclavitud espiritual de dioses falsos paganos y los días de adoración religiosa que los acompañan: “…a los cuales DESEAN OTRA VEZ ESTAR EN ESCLAVITUD [a Satanás el diablo como en el pasado]?” (verso 9).

5.             Pablo nota que en vez de seguir las enseñanzas de Jesucristo, lo que ellos estaban haciendo era de su propia escogencia y determinación: “Están… por si mismos” Pablo usa un verbo de media voz especial, paratereithe,  el cual muestra que ellos estaban actuando de su propia voluntad al tomar tales decisiones—y no estaban haciendo así por las enseñanzas de Pablo.

6.             ¿A que se estaban ellos volviendo? Estaban volviendo  a “observa[r] por si mismos días, y meses, y tiempos y años” (verso 10). De nuevo, antes de su conversión ellos no sabían nada de Dios, Jesucristo o el Cristianismo—o de las leyes y mandamientos de Dios. Por tanto, no es posible tomar este pasaje para decir que ellos estaban regresando a la observancia del Sábado, las fiestas y días santos de Dios—o que ellos estaban siguiendo el judaísmo tradicional. La frase puede únicamente referirse a los días, meses, tiempos y años paganos, los cuales habían observado antiguamente antes de ser convertidos.

 

Note cuidadosamente que Pablo no uso las palabras Sábado, fiestas o días santos al describir como los Gálatas estaban volviéndose a sus antiguos caminos. Si Pablo estuviera en realidad escribiéndoles acerca del Sábado, las fiestas o los días santos de Dios, él habría usado esos términos en vez de “días, meses, tiempos y años.” Por tanto, no hay duda de que tales “días, meses, tiempos y años” únicamente se refieren a tiempos paganos de adoración, no a los días de adoración bíblicos ordenados. Es por esto que Pablo terminó su amonestación a los Gálatas con esta advertencia: “Temo por ustedes, no sea que de alguna manera haya trabajado entre ustedes en vano.” (Gálatas 4:11).

 

Como hemos visto, la interpretación y explicación del cristianismo ortodoxo de este pasaje complicado es totalmente incorrecta, y esta únicamente fundada en la parcialidad contra el Sábado, las fiestas y días santos de Dios. Los ortodoxos rechazan la verdad de Dios para poder continuar en su observancia de un domingo “cristianizado” y de los diversos días festivos ocultos de este mundo.

 

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