CAPITULO OCHO

(Tomado del libro “Señor, ¿Qué debería hacer?”)

 

Por

Fred R. Coulter

www.iglesiadedioscristianaybiblica.org

 

Cada cristiano debe estar preparado para defender la Verdad

 

¿Cuál es nuestro deber cristiano delante de Dios cuando escuchamos falsas doctrinas siendo predicadas? ¿Debemos someternos a los líderes de la iglesia aun cuando estén promoviendo falsas doctrinas que niegan a Dios el Padre y a Jesucristo? ¿Deberíamos permanecer en silencio mientras ministros y hermanos están siendo arrastrados a oscuridad espiritual y apostasía? ¿Qué hicieron los hermanos en el primer siglo cuando las iglesias de Dios fueron asaltadas por las maniobras satánicas de engaño y apostasía?

 

El apóstol Judas escribió a los cristianos fieles de su tiempo y les proclamó que debían combatir las fuerzas malignas de apostasía. Judas dirigió su epístola a los llamados santos”—todos quienes fueron llamados por Dios el Padre para recibir salvación a través de Jesucristo. Su carta advierte de una conspiración sutil por falsos maestros obrando dentro de las iglesias en un intento de pervertir las verdaderas doctrinas de Jesucristo. Judas amonesta a cada cristiano a defender las verdaderas doctrinas de Dios las cuáles fueron traídas por Jesucristo y enseñadas por Sus verdaderos apóstoles.

 

La carta de Judas contiene palabras de consejo enfáticas y fuertes a los cristianos sobre que hacer para vencer asaltos espirituales por falsos maestros con sus doctrinas seductoras. Judas declara que estos falsos maestros no son guiados por el Espíritu de Dios sino motivados por poderes síquicos o satánicos (versículo 19). Nos exhorta a ayudar a nuestros hermanos que están siendo atrapados en el engaño y apostasía de Satanás (versículos 22-23). Las palabras de Judas claramente muestran que los cristianos tienen una responsabilidad personal de asistir a sus hermanos para salvarlos de destrucción espiritual. Aquí está la traducción del texto griego de la epístola de Judas por parte del autor.

 

La Epístola de Judas

1. Judas, un siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, a los llamados santos, santificados por Dios el Padre y guardados en Jesucristo:

2. Misericordia y paz y amor sean multiplicadas a ustedes.

3. Amados, cuando estaba personalmente ejerciendo toda mi diligencia para escribirles concerniente a la común salvación, fui impulsado a escribirles, exhortándolos a pelear fervientemente por la fe, la cual una vez por todo tiempo ha sido entregada a los santos.

4. Porque ciertos hombres se han deslizado sigilosamente, aquellos de quienes hace tiempo ha sido escrito, condenándolos a este juicio. Ellos son hombres impíos, quienes están pervirtiendo la gracia de nuestro Dios, convirtiéndola en libertinaje, y están personalmente negando al único Señor Dios y a nuestro Señor Jesucristo.

5. Pero yo mismo quiero recordarles, aunque ustedes una vez entendieron esto, que el Señor, después de salvar un pueblo fuera de la tierra de Egipto, la segunda vez destruyó a aquellos que no creyeron.

6. Y los ángeles que no guardaron su propio dominio original, sino desertaron su habitación, El está reteniéndolos en cadenas eternas bajo oscuridad hasta el juicio del gran día.

7. Exactamente como Sodoma y Gomorra—y las ciudades rodeándolas, en la misma manera como ellas—habiéndose dado así mismas a libertinajes sexuales, y habiendo ido tras carne diferente… [bestialismo sexual]…, están ellas mismas exhibidas como un ejemplo perpetuo de  sufrir el castigo del fuego eterno, 

8. En la misma forma también, estos soñadores de sueños inmundos están profanando la carne, y están declarando como inválido el señorío de Dios, y están blasfemando los poderes divinos.

9. Pero Miguel el arcángel, cuando estaba personalmente teniendo problema con el diablo, disputando acerca del cuerpo de Moisés, no presumió para pronunciar un juicio de maldición contra él, sino dijo, “¡El Señor Mismo te reprenda!”

10. En cuanto a estos, cualquier cosa que no entienden, blasfeman; pero cualquier cosa que entienden por instinto, como brutas bestias irracionales, están corrompiéndose así mismos en estas cosas.

11. ¡Ay de ellos! Porque han caminado en el camino de Caín; y por ganancia, se han abandonado totalmente así mismos al engaño de Balaam, y han muerto en la rebelión de Coré.

12. Estos son manchas subversivas en sus fiestas de amor, festejando en persona junto con ustedes; sin miedo están alimentándose así mismos. Son nubes sin agua, siendo llevadas por los vientos; árboles de otoño tardío, sin ningún fruto, desarraigados, dos veces muertos;

13. Olas furiosas del mar, lanzando como espuma su propia vergüenza; estrellas errantes, para quienes ha sido reservada ¡la mas negra oscuridad para siempre!

14. Y Enoc, el séptimo desde Adán, también profetizó de estos, proclamando, “He aquí, el Señor viene con diez mil de Sus santos

15. Para ejecutar juicio contra todos, y condenar a todos quienes son impíos de todas sus obras de impiedad que han cometido impíamente, y de todas las duras cosas que pecadores impíos han hablado contra Él.”

16. Estos son quejumbrosos y criticones, que están caminando tras sus propias lujurias personales, mientras sus bocas están hablando grandes palabras infladas, halagando personas por el amor de la ventaja.

17. Pero ustedes, amados, recuerden las palabras que fueron habladas antes por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;

18. Porque ellos les dijeron que en los últimos tiempos habrían burladores, que estarían egoístamente caminado de acuerdo a sus propias lujurias impías.

19. Estos son aquellos que causan división; son síquicos, no teniendo el Espíritu de Dios.

20. Pero ustedes, amados, estén edificándose así mismos en su fe mas santa, orando en el Espíritu Santo,

21. Para que se guarden así mismos en el amor de Dios mientras están personalmente esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo hacia vida eterna.

22. Entonces por un lado, muestren misericordia a aquellos individuos que están dudando;

23. Pero por otro lado, protejan a otros con temor, arrebatándolos del fuego, odiando aun el vestido que ha sido profanado por la carne.

24. Entonces para El Quien es capaz de guardarlos de caer, y traerlos a la presencia de Su propia gloria, sin culpa en gozo excesivo,

25. Al único Dios sabio nuestro Salvador, sea la gloria y grandeza, el poder y autoridad, aun ahora, y en todos los siglos de la eternidad. Amen.

 

Debemos escoger individualmente permanecer en la Verdad

 

Las palabras inspiradas de Judas revelan que somos individualmente responsables como cristianos para mostrar a nuestros hermanos que están siendo engañados por falsos maestros que sus maravillosas doctrinas nuevas son contrarias a las Escrituras. Debemos rogar a nuestros hermanos volverse de su error y arrepentirse, tal como Judas nos instruye en los versos 22-25. Porque no es posible arrepentirse mientras se continúa teniendo compañerismo con una iglesia apostata, debemos animarlos a retirarse ellos mismos y confiar en Dios en fe.

 

Aquellos que verdaderamente desean caminar en la luz de la Palabra de Dios no pueden tener compañerismo con aquellos que están siendo segados por oscuridad espirituales. ¡Dios ordena a Su pueblo separarse ellos mismos de las mentiras seductoras y prácticas pecaminosas de Babilonia la Grande! En el libro de Apocalipsis leemos, Sal de ella, Mi pueblo, para que no tengas parte en sus pecados, y no recibas de sus plagas, porque sus pecados han llegado tan lejos como el cielo, y Dios ha recordado sus iniquidades. Háganle a ella como ella les ha hecho a ustedes; y denle el doble, incluso de acuerdo a sus obras. En la copa que ella mezcló, devuélvanle el doble.(Apocalipsis 18:4-6).

 

Los verdaderos cristianos son ordenados a salir de Babilonia la Grande, la madre de mitos seductores, fornicación espiritual y las abominaciones del mundo. Aquellos que adoran a Dios en Espíritu y en Verdad no pueden tener nada que ver con las doctrinas engañosas de Babilonia la Grande, la alimentadora de todas las mentiras satánicas. Los verdaderos creyentes no pueden tener compañerismo con aquellos que enseñan tales mitos. Si los recibimos, somos partícipes de sus frutos malos y no podemos permanecer en la gracia de Dios el Padre. Si aceptamos y practicamos las doctrinas impías de la madre adultera y sus hijas rameras, recibiremos sus plagas de castigos de las manos de Dios. Perderemos el regalo de la vida eterna que Dios ha prometido a todos quienes que son fieles a Él.

 

Dios lo ha hecho Su responsabilidad traernos a la salvación a través de Jesucristo, para darnos Su Espíritu, darnos Su entendimiento, llenarnos con Su amor, si tenemos hambre y sed de esto. Pero Dios no interviene personalmente para guardarnos de estar expuestos a las falsas doctrinas. Sino, Él nos ha dado la Verdad de Su Palabra para que podamos reconocer las falsas doctrinas y rechazarlas. Él ha provisto el Espíritu de Verdad para dirigirnos, guiarnos y enseñarnos la verdad de todas las cosas pertenecientes a la vida eterna a través de Jesucristo. No seremos engañados por falsas doctrinas si estamos estudiando seriamente y buscando la Verdad de la Palabra de Dios con la ayuda del Espíritu Santo de Dios. Aunque no entendemos todas las cosas perfectamente, estaremos creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

 

Dios nos ha dado la libertad de escoger vida o muerte, bien o el mal. Ya que Él nos ha dado libre albedrío, Dios no nos detendrá que tomar nuestras propias elecciones. Si escogemos pecar, esa es nuestra elección. Si los ministros de más alto rango en una iglesia de Dios escogen pecar, Dios les permite hacerlo así. Dios no corregirá personalmente los líderes de la iglesia si ellos escogen apartarse de la Verdad. Dios no prevendrá la corrupción desde adentro de una organización de iglesia si sus líderes escogen abrazar falsas doctrinas y practicar costumbres paganas. Si no hay deseo de amar a Dios y Su Verdad, y de guardar Sus mandamientos, entonces Dios dejará a aquellos líderes, y a todos quienes escojan seguirlos, caer en el hueco de oscuridad espiritual, porque ellos lo han abandonado. Ese es el juicio de Dios.

 

Como cristianos individuales, necesitamos tomar acción a las amonestaciones y advertencias de nuestro Señor Jesucristo y Sus verdaderos apóstoles. Necesitamos estar encallados y edificados en la Palabra de Dios para resistir las influencias corruptas de falsas doctrinas. Es nuestra responsabilidad cristiana individual estudiar diligentemente la Palabra de Dios para discernir Verdad del error, para que no seamos engañados en aceptar falsas doctrinas.

 

Pablo amonestó a los hermanos Hebreos porque ellos estaban flojos y negligentes en su responsabilidad cristiana personal. Estos cristianos estaban espiritualmente inmaduros en su entendimiento porque no se habían diligentemente encallados así mismos en la Palabra de Dios. Pablo declaró, Porque verdaderamente, por este tiempo ustedes debían ser maestros, pero en lugar de esto necesitan tener a alguien que les enseñe otra vez que son los principios iniciales de los oráculos de Dios, y han llegado a ser aquellos en necesidad de leche, y no de comida sólida. Porque todo el que esta participando de leche es inepto en la palabra de justicia porque es un infante.  Pero la comida sólida es para aquellos que están complemente crecidos[maduro espiritualmente], quienes a través de repetida practica han tenido sus sentidos entrenados para discernir entre bien y mal.” (Hebreos 5:12-14).

 

Es el propósito de Dios traernos a madurez espiritual, conformándonos totalmente al carácter perfecto de Jesucristo, para qué también podamos ser nacidos dentro de Su familia divina y ser Sus hijos para siempre. Pero no podemos llegar a ser espiritualmente maduros si continuamos alimentándonos solamente de la leche de la Palabra de Dios. Debemos seriamente buscar entender la Verdad completa de Su Palabratoda palabra de Diospara poder crecer espiritualmente. Entonces seremos capaces de discernir entre el bien y el mal, y no seremos engañados por argumentos astutos y razonamientos sutiles de falsos maestros. Seremos capaces de reconocer sus falsas doctrinas y refutarlas. Si amamos a Dios y Su Verdad, retiraremos el compañerismo de aquellos que están enseñando y aceptando falsas doctrinas bajo el disfraz de nuevo entendimiento. Sabremos que estos cambios doctrinales no están siendo inspirados por Dios.

 

El compañerismo del verdadero cristiano es con Dios el Padre y Jesucristo

 

¡En todo el conflicto y confusión sobre los cambios doctrinales en las iglesias de Dios, Dios está obrando Su propósito! Dios el Padre y Jesucristo nunca abandonarán a aquellos que aman la Verdad. Dios el Padre nos traerá a madurez espiritual si somos fieles a Su Palabra. Jesucristo no nos abandonará si escogemos dejar una organización apóstata para que podamos aferrarnos a Sus enseñanzas y guardar Sus mandamientos. Recuerde este testimonio: ES MEJOR VIVIR LA VERDAD SOLO, QUE VIVIR UNA MENTIRA EN COMPAÑERISMO CON OTROS.

 

El compañerismo del verdadero cristiano empieza con la comunión personal con Dios el Padre y Jesucristo a través del poder del Espíritu Santo de Dios. El apóstol Juan escribió, Eso que hemos visto y hemos oído estamos reportándoles para que también puedan tener compañerismo con nosotros; porque el compañerismo—ciertamente, nuestro compañerismo—esta con el Padre y con Su propio Hijo, Jesucristo.” (I Juan 1:3).

 

Debemos adorar a Dios en Espíritu y en Verdad porque Dios es Espíritu. Este verdadero compañerismo espiritual no es un evento de una vez a la semana sino una relación constante mientras buscamos vivir diariamente por cada palabra de Dios. Jesús dijo, … ‘Esta escrito, “El hombre no vivirá por pan solamente, sino por cada palabra que procede fuera de la boca de Dios.” ’ ” (Mateo 4:4).

 

El compañerismo con Dios el Padre y Jesucristo no puede ser otorgado por ninguna organización de iglesia. Este compañerismo a través del Espíritu Santo es un regalo directo de Dios para cada cristiano verdadero. Está basado en el pacto personal con Dios en el que cada verdadero creyente entra en el bautismo.

 

Esta relación espiritual con Dios transciende cualquier pacto terrenal. No es una unión carnalmente temporal, como el pacto de matrimonio, sino una unión eterna espiritual en la cual nuestros corazones y mentes llegan a ser uno con Dios el Padre y Jesús a través del poder del Espíritu Santo. Este compañerismo espiritual íntimo con Dios es Su regalo para cada cristiano, pero es nuestra responsabilidad mantenernos en ese compañerismo al continuar caminando en la luz de Su Palabra. Entonces estamos verdaderamente en unión espiritual con Dios el Padre y Jesucristo.

 

         Esta relación espiritual personal en la cual cada cristiano está individualmente unido a Dios el Padre y Jesucristo es llamado el Nuevo Pacto. Este es renovado individualmente cada año en la Pascua del Nuevo Testamento cuando cada creyente participa de los símbolos del cuerpo y sangre de Jesucristo. Jesús dijo, … “Verdaderamente, verdaderamente les digo, a menos que coman la carne del Hijo de hombre, y beban Su sangre, no tienen vida en si mismos. Aquel que come Mi carne y bebe Mi sangre tiene vida eterna, y Yo lo levantaré en el ultimo día. Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida. Aquel que come Mi carne y bebe Mi sangre esta viviendo en Mi, y Yo en él. Como el Padre vivo Me ha enviado, y Yo vivo por el Padre; así también aquel que Me come vivirá por Mí.” (Juan 6:53-57).

 

La ceremonia de la Pascua es la renovación del pacto eterno entre cada cristiano y Jesucristo y Dios el Padre. Esta relación del pacto, la cuál es la base para nuestro compañerismo, es hecha posible a través del amor de Dios el Padre por nosotros. Porque Dios amó tanto al mundo, que dio Su único Hijo engendrado, para que todo el que crea en El no pueda morir, sino pueda tener vida eterna.” (Juan 3:16).

 

¡La plenitud del amor de Dios es expresada en el sacrificio de Su único Hijo engendrado, quien voluntariamente se entregó el mismo por nosotros! Jesucristo mismo, en la noche anterior a Su crucifixión, dejó absolutamente claro que el Padre nos ama. Jesús declaró, En ese día, ustedes pedirán en Mi nombre; y no les digo que rogaré al Padre por ustedes, Porque el Padre mismo los ama, porque ustedes Me han amado, y han creído que salí de Dios. Yo salí del Padre y he venido al mundo; otra vez, estoy dejando el mundo y voy al Padre.’ ” (Juan 16:26-28).

 

         ¡Dios el Padre envió a Jesucristo para ser nuestro Salvador porqué Él nos ama! Dios el Padre personalmente nos ha invitado para recibir salvación a través de Su Hijo. Jesús dijo, Nadie puede venir a Mí a menos que el Padre, Quien Me envió, lo llame…” (Juan 6:44). ¡Piense en esto! ¡Dios el Padre, el Ser más grande en el universo, nos ha llamado personalmente para heredar vida eterna como Sus hijos! ¡Él mismo nos ha engendrado con las arras de vida eterna por Su Espíritu Santo! El apóstol Pablo escribió, … en Quien también, después de creer, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, el cual es las arras de nuestra herencia (Efesios 1:13-14).

 

El apóstol Juan expuso esta verdad en su primera epístola: En esta manera el amor de Dios fue manifestado hacia nosotros: que Dios envió Su único Hijo engendrado al mundo, para que pudiéramos vivir a través de El. En este acto esta EL AMOR—no que nosotros amamos a Dios; sino, que El nos amó y envió a Su Hijo para ser la propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos amo tanto, nosotros también estamos obligados a amarnos unos a otros… Y hemos conocido y hemos creído el amor que Dios tiene hacia nosotros. Dios es amor, y aquel que vive en amor esta viviendo en Dios, y Dios en el. Por esta relación espiritual, el amor de Dios es perfeccionado dentro de nosotros, para que podamos tener confianza en el día de juicio porque incluso como El es, así también somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor de Dios; sino, el perfecto amor hecha fuera el temor porque el temor tiene tormento. Y aquel que teme no ha sido perfeccionado en el amor de Dios.  Nosotros Lo amamos porque El nos amó primero.(I Juan 4:9-11;16-19).

 

Si continuamos en ese compañerismo verdadero con Dios el Padre y Jesucristo, necesitamos no temer. Dios no nos abandonará mientras permanezcamos fieles a Su Verdad. Si defendemos la Verdad, quizás tendremos que permanecer solos por un tiempo, pero siempre tendremos compañerismo con el Padre y Jesucristo. Dios nos ama y estará con nosotros. Cuando unos pocos hermanos son capaces de tener compañerismo y estudiar la Palabra de Dios juntos, Dios estará con ellos. Jesucristo ha dado Su promesa que donde estén dos o tres reunidos en Su nombre, ahí estará Él en medio de ellos (Mateo 18:20).

 

¿Seremos contados entre los fieles?

 

En el tiempo presente Dios está juzgando Sus iglesias y separando las ovejas de los carneros. Esta separación debe tomar lugar para preservar la Verdad entre aquellos que aman a Dios y escogen permanecer fieles a Su Palabra.

 

Cada verdadero cristiano está siendo probado para ver si verdaderamente ama a Dios el Padre y Jesucristo. Jesús dijo, Quien tiene Mis mandamientos, y los está guardando, ese es quien Me ama; y quien Me ama será amado por Mi Padre, y Yo lo amaré, y Me manifestaré Yo mismo a él..... Si alguno me ama, guardará Mi palabra; y Mi Padre le amará, y Nosotros vendremos a él, y haremos Nuestra morada con él. Quien no Me ama, no guarda Mis palabras; y la palabra que ustedes escuchan no es Mía, sino del Padre, Quien Me envió.” (Juan 14:21, 23-24).

 

Jesucristo nos ha dado las verdaderas doctrinas de Dios. Si Lo amamos, permaneceremos firmes en Sus enseñanzas, sabiendo que estamos edificando sobre el  único fundamento seguro. Pablo muestra que solo podemos recibir el don de vida eterna edificando sobre el fundamento establecido por Jesucristo. Porque nadie es capaz de colocar ningún otro fundamento además de ese que ha sido colocado, el cual es Jesucristo. Entonces si cualquiera edifica sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o rastrojo, La obra de cada uno será manifestada; porque el día de prueba la declarará, porque será revelada por fuego; y el fuego probará que clase de obra es la de cada uno. Si la obra que cualquiera ha edificado perdura, recibirá una recompensa. Si la obra de cualquiera es quemada, sufrirá perdida; pero el mismo será salvo, sin embargo a través de fuego” (I Corintios 3:11-15).

 

Las palabras inspiradas de Pablo revelan que estamos siendo juzgados individualmente como cristianos de acuerdo a las obras que estamos edificando ahora sobre el fundamento de Jesucristo. Dios no nos dará una recompensa eterna si no estamos edificando verdaderas obras de justicia que resistirán las feroces pruebas que Él permite que vengan sobre nosotros para probarnos.

 

El apóstol Pedro escribió sobre estas pruebas, Amados, no estén sorprendidos en la prueba feroz entre ustedes la cual esta teniendo lugar para probarlos, como si alguna cosa extraña estuviera pasándoles. Pero al grado que ustedes tienen una parte en los sufrimientos de Cristo, alégrense; para que, en la revelación de Su gloria, ustedes puedan también alegrarse excesivamente. Si son insultados por el nombre de Cristo, son benditos porque el Espíritu de gloria y el Espíritu de Dios esta descansando sobre ustedes; por parte de ellos El es blasfemando, pero por parte de ustedes El es glorificado. Ciertamente, ninguno de ustedes sufra como un asesino, o un ladrón, o un malhechor, o como un señoreador entrometido en las vidas de otras personas. Con todo si cualquiera esta sufriendo como cristiano, no debería estar avergonzado; sino glorifique a Dios por causa de esto, porque el tiempo ha venido para comenzar el juicio con la familia de Dios; y si primero comienza con nosotros, ¿cual será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios? Y si los justos son salvos con mucha dificultad, ¿que vendrá a ser del impío y el pecador? Por esta razón también, aquellos que sufran de acuerdo a la voluntad de Dios comprometan sus almas en hacer el bien, como para un Creador fiel.” (I Pedro 4:12-19).

 

Pedro nos dice que no estemos desanimados o descorazonados por estas pruebas feroces. No debemos dejar que nada nos aparte de seguir a Jesucristo. Si sufrimos porque escogemos permanecer fieles a Sus enseñanzas, seremos ricamente recompensados a Su venida. ¡Alégrese en esta promesa!

 

Pedro nos recuerda que Jesucristo mismo sufrió porque fue obediente a la Verdad, y que nosotros también deberíamos estar deseosos de padecer persecución. Si somos verdaderos cristianos, seguiremos el ejemplo de nuestro Señor y Maestro. Porque esto es aceptable: si, por amor de consciencia hacia Dios, cualquiera soporta dolores, sufriendo injustamente. ¿Por qué que elogio hay si, desobedeciendo y siendo golpeados, lo soportan? Pero si mientras hacen bien soportan sufrimiento, esto es aceptable con Dios; Porque para esto fueron llamados porque Cristo también sufrió por nosotros, dejándonos un ejemplo, que deberían seguir en Sus pasos” (I Pedro 2:19-21).

 

¿Está usted deseoso de seguir el ejemplo de Jesucristo permaneciendo fiel a la Verdad de Dios, aun si esto trae persecución de sus más cercanos amigos y miembros de su propia familia? ¿Está usted deseoso de aferrarse a las verdaderas enseñanzas de Jesucristo aun si debe dejar el compañerismo con sus hermanos de la iglesia local que están dejando la Verdad? ¿Es su membresía en una organización de iglesia más importante para usted que adorar a Dios el Padre en Espíritu y Verdad?

 

¡Dios está probando a cada verdadero cristiano para ver si cada uno verdaderamente lo ama más que a cualquier otra persona o cualquier otra cosa en su vida! ¡Cada uno de nosotros debe hacer la elección! Dios nos dará la fuerza y nos ayudará a través de cualquier prueba que podamos experimentar, si escogemos permanecer fieles a Él y a Su Palabra.

 

Que requiere Dios de Sus ministros

 

Dios también está probando a cada ministro para determinar quién verdaderamente lo ama a El y a Su Palabra. Dios está separando entre aquellos ministros que predican fielmente Su Palabra en verdad y amor, y aquellos que son asalariados buscando posición y poder.

 

Cada ministro de Jesucristo necesita examinar su propio corazón y mente para honestamente evaluar sus propios motivos personales por estar en el ministerio. Este es el auto-examen por el que el apóstol Pedro tuvo que someterse. Cada ministro debería aplicar esta prueba Bíblica a sí mismo y a sus propias circunstancias, y preguntarse las mismas preguntas que Jesús le preguntó al apóstol Pedro: Por tanto, cuando  habían terminado de comer, Jesús le dijo a Simon Pedro, ‘Simon, hijo de Jonás, ¿Me amas[ágape, significa amor divino] mas que a estos [los otros apóstoles y discípulos]?’ Y él le dijo, ‘Si, Señor. Sabes que Te amo[filoo, significa un profundo amor personal].’ El le dijo, ‘alimenta Mis corderos.’ El le dijo de nuevo una segunda vez, ‘Simon, hijo de Jonás, ¿Me amas[ágape, significa amor divino]?’ Y él le dijo, ‘Si, Señor. Sabes que Te amo[filoo, significa profundo amor personal].’ El le dijo, ‘Pastorea Mis ovejas.’ El le dijo la tercera vez, ‘Simon, hijo de Jonás, ¿Me amas[filoo, significa profundo amor personal]?’ Pedro estaba afligido porque El le dijo la tercera vez, ‘¿Me amas[filoo, significa profundo amor personal]?’ Y él le dijo, ‘Señor, Tu sabes todas las cosas. Sabes que Te amo[filoo, significa profundo amor personal].’ Jesús le dijo, ‘alimenta Mis ovejas.”  (Juan 21:15-17)

 

A cada ministro que tiene el Espíritu de Dios le ha sido dado esta comisión, exactamente como Jesús le encargó a Pedro. Cada ministro necesita saber que la misma razón de su llamado es alimentar las ovejas de Dios¡los hermanos de Jesucristo! ¡Si cualquier hombre es un ministro por otras razones, su ministerio será vano y vacío!

 

Cada ministro de Jesucristo será juzgado según sus obras. Si él está predicando fielmente la Verdad de Dios, recibirá una recompensa eterna. Si él esta comprometiendo la Verdad para proteger su posición, prestigio, salario o pensión, tendrá que rendirle cuenta a Jesucristo.

 

Aquellos ministros que verdaderamente aman a Jesucristo continuarán fielmente predicando la Verdad de Dios aun en el riesgo de pérdida personal y privación. Ellos seguirán el ejemplo del apóstol Pablo, quien fielmente enseñó el verdadero Evangelio de Jesucristo porque valoró el bienestar espiritual de sus hermanos más que su propia vida física. Pablo soportó gran persecución y difíciles condiciones para impartir a sus hermanos la Verdad de Dios que lleva a vida eterna. Aquí están las sentidas palabras de Pablo a los hermanos de Corintios: Porque aquellos de nosotros… [los ministros]… que estamos viviendo somos siempre… [continuamente]… entregados a muerte por amor de Jesús, para que la vida de Jesús pueda ser también manifestada en nuestra carne mortal. Así entonces, de un lado, la muerte esta trabajando en nosotros… [ministros]…; y de otro lado, la vida esta trabajando en ustedes… [hermanos].Porque todas las cosas son por el bien de ustedes, para que la abundante gracia pueda hacer rebosar el agradecimiento de muchos hacia la gloria de Dios. Por esta razón, no nos desanimamos; sino que si nuestro hombre exterior esta siendo traído a decadencia, aun así el hombre interior esta siendo renovado día a día. Porque la ligereza momentánea de nuestra tribulación esta trabajando por nosotros una inmensurablemente mas grande y eterna plenitud de gloria; mientras consideramos no las cosas que son vistas, sino las cosas que no son vistas. Porque las cosas que son vistas son temporales; pero las cosas que no son vistas son eternas.” (II Corintios 4:11-12, 15-18).

 

El apóstol Pablo fue fiel al encargo que recibió de Jesucristo. Como un verdadero ministro de Dios, él alimentó el rebaño con las puras doctrinas de la Palabra de Dios. ¡Su recompensa es segura! ¡Pablo heredará vida eterna con gloria y poder en el Reino de Dios, sirviendo al Padre y a Jesucristo en amor eterno! Esta es la recompensa que Dios le ofrece a cada ministro que fielmente predica la pura Verdad de Su Palabra, mas allá de una organización corporativa o afiliación de iglesia.

 

Los cristianos que comprometen la verdad

 deben arrepentirse individualmente

 

Cuando los líderes de alto rango en las iglesias de Dios organizadas se alejan de las verdaderas doctrinas de Jesucristo y empiezan a abrazar falsas doctrinas, los ministros y los miembros en esas iglesias están bajo poderosa presión para someterse. Muchos de estos ministros y miembros han sucumbido a la presión, temiendo las consecuencias de ir en contra de la avalancha de cambios doctrinales. Algunos son engañados a creer que perderán la salvación si se oponen a aquéllos en autoridad. Otros tienen miedo de ser vistos como herejes” por hermanos que han conocido por años. Muchos están comprometiendo la verdad simplemente porque han llevado largas amistades con otros miembros de la iglesia que no desean dejar.

 

¡Si usted ha estado comprometiendo la Verdad de Dios para permanecer en buena posición como ministro o miembro de una iglesia organizada, ¡usted está en gran peligro espiritual! La Palabra de Dios claramente muestra que un cristiano que sabiendo, perdona pecado y error, está profanando su conciencia. Una conciencia profanada crecerá eventualmente callosa e indiferente al poder condenatorio del Espíritu Santo.

 

El apóstol Pablo describe el resultado final de rendirse a la presión de falsas doctrinas: Ahora en Espíritu nos dice explícitamente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, y seguirán espíritus engañadores y doctrinas de demonios; hablando mentiras en hipocresía, sus conciencias habiendo sido cauterizadas con un hierro caliente” (I Timoteo 4:1-2).

 

Cada cristiano que ha estado comprometiendo la verdad a sabiendas, rindiéndose a falsas doctrinas, está en peligro de terminar en esta condición espiritual no regenerable. Es la condonación continua y aceptación del pecado y error la que lleva a la pérdida de la salvación. Oponerse a falsas doctrinasaún cuando son promovidas por las autoridades en la iglesianunca hará que un cristiano pierda su salvación.

 

Todos los cristianos que han estado comprometiendo la Verdad al aceptar falsas doctrinas necesitan arrepentirse y regresar a Dios y a Su gracia y amor. Dios el Padre limpiará a todo el que verdaderamente se arrepiente con humildes suplicaciones. Cada uno debe volver a Dios individualmente con todo su corazón. Solo entonces puede él ser restaurado en amor y fe a Dios el Padre y crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

 

Aquellos cristianos que han estado comprometiendo la verdad, están poniendo en peligro su salvación si esperan un movimiento general hacia arrepentimiento entre las iglesias de Dios. ¡Es un grave error esperar nuestro arrepentimiento personal cuando el Espíritu Santo nos condena de pecado y error en nuestras vidas!

 

David, un hombre conforme al corazón de Dios, fue inmediato y sincero en su arrepentimiento cuando el Espíritu de Dios lo condenó de pecado. Cuando David había pecado grandemente contra Dios, esta fue su oración de arrepentimiento: Dije, “SEÑOR, se misericordioso a mi; sana mi alma, porque he pecado contra Ti.’ ” (Salmo 41:4). Nuevamente, cuando arrepentido de su adulterio con Betsabé y el asesinato de su esposo Urías, David le pidió a Dios, Ten misericordia de mi, Oh Dios, de acuerdo a Tu bondad; de acuerdo a la multitud de Tus tiernas misericordias, borra mis transgresiones. Lávame totalmente de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado, porque reconozco mis transgresiones, y mí pecado esta siempre delante de mí. Contra Ti, contra Ti solamente, he pecado, y he hecho mal a Tu vista, para que pudieras ser justificado cuando hablas y ser claro cuando juzgas. He aquí, fui dado a luz en iniquidad, y en pecado mi madre me concibió. He aquí, Tú deseas verdad en las partes internas; y en la parte oculta Me harás conocer sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve… Oculta Tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí un corazón limpio, Oh Dios, y renueva un espíritu firme dentro de mí. No me eches de Tu presencia, y no saques Tu Santo Espíritu de mí.” (Salmo 51:1-11).

 

Cada cristiano que ha pecado contra Dios por comprometerse con falsas doctrinas necesita tener esta actitud de profundo arrepentimiento espiritual y humildad. ¡Cada uno necesita pedirle a Dios que limpie su corazón del pecado de haber echado la Verdad de Dios a un lado y haber creído mentiras! Cada uno necesita pedirle a Dios que sane su mente de haberse comprometido con el mal y haberse rendido a las fuerzas de apostasía. ¡Cada uno necesita pedirle a Dios que sane su espíritu de las heridas infligidas por los feroces y poderosos dardos de engaño de Satanás! Dios escuchará y contestará. Dios sanará y perdonará. Dios fortalecerá y  bendecirá.

 

Jesucristo dio esta amonestación a la iglesia de Laodicea: Les aconsejo que compren de Mi oro purificado por fuego para que puedan ser ricos; y ropas blancas para que puedan estar vestidos, y la vergüenza de su desnudez no pueda ser revelada; y unjan sus ojos con colirio, para que puedan ver. A tantos como amo, regaño y castigo. Por tanto, sean celosos y arrepiéntanse. He aquí, Me paro a la puerta y golpeo. Si alguien oye Mi voz y abre la puerta, Yo entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. A aquel que venza le daré autoridad para sentarse conmigo en Mi trono, así como Yo también vencí, y Me senté con Mi Padre en Su trono. Aquel que tenga oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Apocalipsis 3:18-22).

 

Pueda Dios otorgarle los oídos para oír, el corazón para arrepentirse, y el valor para pararse por la Verdad. Pueda Dios otorgarle el entendimiento que necesita para cumplir su obligación cristiana personal de defender la fe una vez dada a los santos. Pueda Dios otorgarle amor por sus hermanos en las iglesias de Dios para que comparta este libro con ellos, con la esperanza de que puedan también escapar de la trampa de Satanás el diablo.

 

Dios ha prometido  recompensar ricamente a todos aquellos que permanecen fieles a Su Verdad en las pruebas y persecuciones. La promesa de Dios de una herencia eterna para aquellos que son fieles es segura y firme. Si guardamos nuestras mentes fijas en la esperanza que Él ha colocado delante de nosotros, seremos capaces de soportar toda prueba feroz. Recordemos estas palabras de ánimo del apóstol Pablo:

… deseando mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la naturaleza inmutable de Su propio propósito, lo confirmó por un juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales era imposible para Dios mentir, nosotros quienes hemos huido por refugio pudiéramos tener fuerte ánimo para echar mano de la esperanza que ha sido colocada delante nuestro; tal esperanza tenemos como un ancla del alma, segura y firme, y la cual entra en el santuario dentro del velo; donde Jesús ha entrado por nosotros como un precursor...” (Hebreos 6:17-20).

 

¡Pueda Dios el Padre llenarlo con Su fuerza, Su amor, Su gracia, Su Verdad, y Su fe para mantenerlo en la gloriosa esperanza de nuestro Señor y Salvador Jesucristo!