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Fred R. Coulter

Ministro

Carta de Septiembre y Octubre

 

Septiembre 12, 2022

 

Queridos hermanos,

 

          En USA, todo el país está consumido con las elecciones de mediano plazo de Noviembre 2022—del congreso y el senado, así como sillas del estado. ¿Quién ganará—demócratas o republicanos? Con todos los problemas y crisis que tienen lugar, debemos preguntar: ¿Está Dios castigando la nación? La respuesta es ¡sí!

          Todos estos problemas son tan solo un preludio, advertencia de profecías del tiempo final a tener lugar. En verdad, DIOS ESTÁ CASTIGANDO AL MUNDO—¡TODAS LAS NACIONES! Llevando hasta el regreso de Jesucristo, Dios está desplegando algo de Su ¡ASOMBROSO PODER! A través del profeta Jeremías, Dios declara: “…y todos los reinos del mundo, los cuales están sobre la faz de la tierra; y el rey de Sheshach [la bestia por venir de Apocalipsis 13] beberá después de ellos. “Por tanto les dirás, ‘Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel, “Beban y emborráchense, y vomiten, y caigan, y no se levanten más por causa de la espada la cual enviaré entre ustedes.” ’

          “Y sucederá que si ellos se rehúsan a tomar la copa de tu mano para beber, entonces les dirás, ‘Así dice el SEÑOR de los ejércitos, “Ciertamente beberán. Porque, he aquí, Yo comienzo a traer mal sobre la ciudad la cual es llamada por Mi nombre; y ustedes ¿Se irán sin castigo? No se irán sin castigo. Porque llamaré a la espada sobre todos los habitantes de la tierra,” dice el SEÑOR de los ejércitos.’

          “Y profetiza en contra de ellos todas estas palabras, y diles, ‘El SEÑOR rugirá desde lo alto, y dará Su voz desde Su Santa habitación. Rugirá poderosamente sobre Su lugar de vivienda. Él dará un grito, como aquellos que pisan uvas, contra todos los pueblos de la tierra.

          “Un ruido vendrá a los confines de la tierra; porque el SEÑOR tiene una controversia con las naciones; pleiteará con toda carne, entregará a la espada a aquellos que son malvados,’ dice el SEÑOR.” Así dice el SEÑOR de los ejércitos, “He aquí, mal saldrá de nación a nación, y un gran torbellino será agitado desde las esquinas más lejanas de la tierra. Y los muertos del SEÑOR estarán en aquel día [el día del Señor, el último año—llevando a la primera resurrección] desde un confín de la tierra hasta el otro confín de la tierra; no serán llorados, ni recogidos, ni enterrados. Ellos serán como estiércol sobre la tierra.

          “¡Den alaridos, ustedes pastores, y lloren; y revuélquense en las cenizas, ustedes señores del rebaño! Porque los días de su masacre y de su dispersión están cumplidos; y ustedes caerán como una vasija escogida” (Jeremías 25:26-34).

          Jesús confirmó lo que describió Jeremías: “Porque entonces habrá gran tribulación, tal como no la ha habido desde el principio del mundo hasta este tiempo, ni la habrá nuevamente. Y si aquellos días no fueran limitados, ninguna carne sería salva; pero por amor a los elegidos aquellos días serán limitados” (Mateo 24:21-22). Marcos escribe: “Porque en aquellos días habrá gran tribulación, tal como no ha habido igual desde el principio de la creación que Dios creó hasta este tiempo, ni nunca la habrá otra vez. Y a menos que el Señor hubiera limitado los días, ninguna carne sería salva; pero por amor a los elegidos, quienes ha escogido, Él ha limitado los días” (Marcos 13:19-20).

          Estamos ahora en el tiempo justo antes del desate de grandes poderes destructivos sobre el mundo. Es por eso que debemos estar preparados espiritualmente, mentalmente y físicamente—de modo que podemos resistir todas estas fuerzas y ser levantados a vida eterna ¡al regreso de Jesús!

 

Las cuatro invasiones de Gog y Magog

 

          Vea los judíos y a Jerusalén hoy en día. Están rodeados de enemigos implacables, ¡llenos de odio! De acuerdo a la profecía Bíblica, todas las naciones serán llevadas al medio oriente en el periodo previo al regreso de Cristo. ““He aquí, haré de Jerusalén una copa de temblor a toda la gente de todo el rededor, cuando ellos estén en el cerco contra ambas, Judá y Jerusalén. Y en ese día haré de Jerusalén una piedra pesada para toda la gente. Todo el que se cargue a sí mismo con ella será cortado en piezas, aunque todas las naciones de la tierra serán reunidas contra ella” (Zacarías 12:2-3). Jesús también profetizó, “Pero cuando vean a Jerusalén siendo rodeada por ejércitos, entonces sepan que su desolación se ha acercado” (Lucas 1:20). Parece que este escenario profético continúa siendo puesto mientras más y más naciones están siendo arrastradas al conflicto sobre el futuro de Jerusalén. Ultimadamente, habrá una batalla final ya que las naciones se oponen a Cristo sobre Su regreso con los santos resucitados.

          Por ahora, ¿qué de Rusia, China, India, Japón y todas las naciones del suroriente de Asia? Y no olvide Afganistán. Más aun, considere esto: ¿“Necesita” el mundo una guerra contra Irán para impulsar la economía y avanzar el desarrollo de una moneda mundial—y ultimadamente un gobierno mundial? Mientras esto puede ser una “justificación legitima” para luchar contra Irán, hay razones proféticas más grandes para que tales acciones tengan lugar.

          Como vemos la situación hoy en día, indudablemente habrá más tiempo en la foto profética de lo que habíamos asumido previamente. ¿Por qué? Porque los eventos del tiempo del fin van a ser de una magnitud más grande de lo que mayoría ha imaginado. Las dos guerras en Irak no trajeron paz al medio oriente ni se deshizo de los terroristas islámicos del mundo. Ni tampoco lo hizo la guerra de 20 años en Afganistán. De hecho, ahora que los ejércitos de USA y OTAN han salido de Afganistán, no hay duda que China está planeando llenar el vacío. Luego, Irán debe ser sometido—por fuerza si es necesario.

          Recuerde, los eventos que tienen lugar hoy están colocando el fundamento profético para que las naciones que están al norte y oriente de Jerusalén se unan como una en contra de los judíos, y ultimadamente en contra de Jesucristo y los santos que regresan. Juntas, aquellas naciones cubren un área geográfica de aproximadamente un cuarto de toda la masa de la tierra del mundo, y tienen una población de más de 4 billones de personas.

          El profeta Joel escribió de aquellos eventos: “Proclamen esto entre las naciones, “¡Prepárense para la guerra!” Despierte el hombre poderoso, acérquense todos los hombres de guerra; suban. Batan sus azadones en espadas, y sus ganchos de poda en lanzas. Diga el débil, “Soy fuerte.” Reúnanse y vengan, todas ustedes naciones, y reúnanse alrededor, haz que Tus poderosos desciendan allá, Oh SEÑOR. Las naciones estén despiertas y suban al valle de Josafat; porque allí Yo me sentaré a juzgar a todas las naciones de alrededor” (Joel 3:9-12).

          Las naciones que se encuentran al norte y al oriente de Jerusalén deben desarrollarse económicamente para construir sus capacidades de hacer guerra. Después de la guerra en  Vietnam, el desarrollo económico fue la prioridad uno de aquel país. Hoy, lo mismo es cierto para Irak, Afganistán. India, Tailandia, Birmania y todas las naciones del sur-oriente de Asia están desarrollando también sus economías, como lo hará Pakistán. Y vea China—está creciendo rápidamente en la más grande economía del mundo y poder militar. Necesitamos comprender que para prepararse para la guerra aquellas naciones deben continuar desarrollando sus economías, tecnologías y su fuerza miliar a un nivel mucho más grande de lo tienen ahora. Al hacerlo así, tendrán los medios para equipar sus ejércitos con sistemas de armas avanzados y sofisticados. Mientras escribo esta carta, Siberia, Rusia, China y muchas de las naciones fronterizas de ellos están comprometidas en juegos de guerra juntos para trabajar estrategias militares conjuntas. Se están preparando ¡para guerra! Esta es la foto general que nos ayuda a entender los eventos de hoy.

          Usando sus nombres antiguos, Ezequiel profetizó en particular de las naciones del norte y oriente de Jerusalén: ““Hijo de hombre, coloca tu rostro contra Gog, la tierra de Magog, el gobernador jefe de Mesec, y Tubal, y profetiza contra él. Y di, ‘Así dice el Señor DIOS, “He aquí, Yo estoy contra ti, Oh Gog, el gobernador jefe de Rosh, Mesec y Tubal [Rusia y las naciones al oriente de Rusia], y te haré regresar, y pondré ganchos en tus mandíbulas, y te sacaré, y a todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos vestidos más hermosamente, una gran asamblea con defensa y escudo, todos ellos espadachines; Persia, Etiopía [India], y Libia con ellos, todos ellos con escudo y casco; Gomer y todos sus grupos; la casa de Togarma desde las partes más lejanas del norte, y todos sus grupos; y muchos pueblos contigo. Estés preparado; sí, prepara por ti mismo, tú y toda tu asamblea que están reunidos junto a ti, y sé un guardia para ellos.Y pediré una espada contra él sobre todas Mis montañas,” dice el Señor DIOS, “Toda espada de hombre será contra su hermano. Y lo juzgaré con pestilencia y con sangre. Y lloveré sobre él, y sobre sus grupos, y sobre los muchos pueblos con él, una lluvia desbordante, y grandes piedras de granizo, fuego y azufre. Así Me magnificaré y Me santificaré. Y Me haré conocido en los ojos de muchas naciones, y ellas sabrán que Yo soy el SEÑOR” ’ ”” (Ezequiel 38:2-7; 21-23).

          Ezequiel continua en el capítulo 39: ““Por tanto, hijo de hombre, profetiza en contra de Gog y di, ‘Así dice el Señor DIOS, “He aquí, Yo estoy en contra de ti, Oh Gog, el gobernador jefe de Mesec y Tubal. Y te haré volver, y guiaré. Y te haré subir desde las más lejanas partes del norte, y te llevaré en contra de las montañas de Israel. Y golpearé tu arco de tu mano izquierda, y haré tus flechas caer de tu mano derecha. Caerás en las montañas de Israel, tú y todas tus bandas, y la gente contigo. Te daré por comida a las aves de presa de toda clase, y a las bestias del campo. Caerás sobre el rostro del campo abierto, porque Yo lo he hablado,” dice el  Señor DIOS. “Y enviaré un fuego sobre Magog, y sobre aquellos quienes habitan en las islas. Y sabrán que Yo soy el  SEÑOR” (Ezequiel 39:1-6).

          Hasta que Dios esté listo, de acuerdo a Su programación, el mundo experimentará una paz inquieta interrumpida por guerras periódicas en estas regiones—como vemos hoy en Ucrania. Mientras tanto, las naciones de estas áreas estarán armándose hasta los dientes con las armas más sofisticadas imaginables.

          La Biblia revela que habrá dos invasiones de la tierra santa desde estas naciones antes que comience el milenio—y una tercera invasión 7 años después que el milenio comience. Una vez pase la tercera invasión, el poder del Reino de Dios será plenamente establecido sobre la tierra. Finalmente, al final del milenio, habrá una cuarta invasión en contra de Jerusalén. Satanás será desatado y él y los demonios se reunirán con todos los pecadores incorregibles que no se arrepienten—exiliados al área geográfica de Magog—en un ejército para atacar Jerusalén.

          La primera invasión: En el tiempo del fin, el rey del norte—el líder por venir de las naciones europeas—y sus ejércitos invadirán la tierra santa. Daniel profetizó de esto: “ Y en el tiempo del fin, el rey del sur [aun no en el horizonte] lo presionará [otra ronda de guerras árabe/terroristas]. Y el rey del norte [aun no a la vista] vendrá contra él como un torbellino con carruajes y con jinetes y con muchas naves; y entrará en los países y desbordará y barrerá de paso. Él también entrará en la tierra gloriosa [tierra santa], y muchos países serán derrocados. Pero estos escaparán de su mano: Edom y Moab, y el jefe de los hijos de Amón [los países que se encuentran justo al oriente y sur de Jerusalén]. Y extenderá su mano también sobre los países.  Y la tierra de Egipto no escapará. Sino tendrá poder sobre los tesoros de oro y plata, y sobre todas las cosas preciosas de Egipto. Y los Libios y los Etíopes estarán a sus pasos. Pero noticias salidas del oriente y salidas del norte [Rusia y todos los países al oriente] lo alarmarán. Entonces saldrá con gran furia para destruir y aniquilar absolutamente a muchos. Y él plantará sus carpas reales entre los mares en la montaña de la tierra gloriosa. Sin embargo él vendrá a su fin, y ninguno le ayudará” (Daniel 11:40-45).

          El apóstol Juan vio este evento en visión y lo registró en el libro de Apocalipsis. Cuando Jesucristo abre el segundo sello, el rey del norte invadirá la tierra santa—colocando en movimiento una secuencia de eventos del tiempo del fin. Note: “Y cuando Él abrió el segundo sello, oí la segunda criatura viviente decir, “Ven y mira.” Y otro caballo salió que era rojo; y poder fue dado a aquel sentado sobre el para quitar paz de la tierra, y para hacerles matarse uno al otro; y una gran espada le fue dada” (Apocalipsis 6:3-4).

          Es importante entender que la gran tribulación no comienza sino hasta que el rey del norte, la Bestia de Apocalipsis 13, va en contra del rey del sur. Cuando el rey del norte entra en la tierra santa, irá al templo en Jerusalén y se proclamará ser Dios. Esto es la “abominación desoladora” (II Tesalonicenses 2:1-12). Como dijo Jesús, aquel evento dispara la gran tribulación (Mateo 24:15-22).

          Después que el rey del norte ha establecido su poder en el medio oriente, Daniel muestra que olas del oriente y norte lo tendrán en problemas. La bestia entonces lanzará un ataque en contra de aquellas naciones. Esto ocurre cuando el quinto ángel toca su trompeta: “Y el quinto ángel tocó su trompeta; y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y le fue dada la llave para el abismo sin fondo. Y abrió el abismo sin fondo; y allí subió humo del pozo, como el humo de un gran horno; y el sol y el aire fueron oscurecidos por el humo del pozo. Entonces langostas salieron a la tierra desde el humo; y poder les fue dado, como los escorpiones de la tierra tienen poder. Y les fue dicho que no deberían dañar el pasto de la tierra, o ninguna cosa verde, o ningún árbol, sino solo a los hombres que no tenían el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado que no deberían matarlos, sino que deberían ser atormentados cinco meses; y su tomento era como el tormento de un escorpión cuando pica a un hombre.

          “Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte pero no la encontrarán; y desearán morir, pero la muerte huirá de ellos. Y la apariencia de las langostas era como caballos preparados para la guerra; y sobre sus cabezas habían coronas como aquellas de oro; y sus caras eran como las caras de hombres; Y tenían cabello como el cabello de las mujeres; y sus dientes eran como aquellos de leones. Y tenían corazas como corazas de hierro; y el sonido de sus alas era como el sonido de carruajes tirados por muchos caballos corriendo para la guerra; y tenían colas como escorpiones, y aguijones; y les fue dado poder para herir a los hombres con sus colas por cinco meses. Y tienen sobre ellos un rey, el ángel del abismo; su nombre en hebreo es Abadón, pero el nombre que él tiene en griego es Apolión. El primer Ay pasó. He aquí, después de estas cosas dos Ay más están todavía por venir.” (Apocalipsis 9:1-12).

          Después que los 5 meses de tormento de este ataque como de escorpiones terminan, las naciones del norte y del oriente se recuperarán y retaliarán en furia. Ellas reunirán los grupos de ejércitos más inmensos que se han visto en la historia de la humanidad. Como veremos, habrá una serie de invasiones desde el oriente. Juan registró la magnitud de aquellos ejércitos y sus armas fantásticas: “Y el sexto ángel tocó su trompeta; y oí una voz desde los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios; que dijo al sexto ángel, quien tenía la trompeta, “Libera los cuatro ángeles que están atados en el gran río Éufrates [Irak en el tiempo actual].” Entonces los cuatro ángeles, quienes habían estado preparados para la hora y el día y el mes y el año, fueron liberados, para que pudieran matar a un tercio de los hombres; y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones; y oí el número de ellos.

          “Y así vi los caballos en la visión, y a aquellos sentándose sobre ellos, que tenían feroces corazas, incluso como de jacinto y azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y fuego y humo y azufre disparan de sus bocas. Por estos tres, un tercio de los hombres fueron muertos: por el fuego y el humo y el azufre que disparan de sus bocas. Porque su poder está en sus bocas; porque sus colas son como serpientes, y tienen cabezas, y con ellas infligen heridas. Pero el resto de los hombres que no fueron muertos por estas plagas aún no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no pudieran adorar demonios, e ídolos de oro y plata y cobre y piedra y madera, los cuales no tienen el poder para ver, ni oír, ni caminar. Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de sus fornicaciones, ni de sus robos” (Apocalipsis 9:13-21).

          Joel describe esta retaliación feroz de los ejércitos del norte y el oriente mientras invaden la tierra santa: “¡Toquen el cuerno de carnero en Zión, y suenen una alarma en Mi Santo monte! Todos los habitantes de la tierra tiemblen, porque el día del Señor viene, porque está cerca, a la mano—un día de oscuridad y de penumbra, un día de nubes y de densa oscuridad. Como la mañana es dispersada tras las montañas, así viene un gran pueblo y un pueblo poderoso, nunca ha habido otro igual, ni nunca lo habrá otra vez, ni aun en los años de muchas generaciones. Un fuego devora delante de ellos, y detrás de ellos una llama arde. La tierra es como el Jardín del Edén delante de ellos, y detrás de ellos un lugar desolado—y nada se les escapará.

          “Su apariencia es como la apariencia de caballos; y como caballos de guerra, así corren. Saltarán con el ruido de los carruajes sobre las cimas de las montañas, con el ruido de una llama de fuego que devora el rastrojo, como gente poderosa colocada en la fila de batalla. En su presencia la gente temblará grandemente; todas las caras palidecerán. Correrán como hombres poderosos. Escalarán el muro como hombres de guerra, y marcharán cada uno en su camino, y no romperán sus alineaciones. Y cada uno no se agolpará al otro; irán cada uno en su propio camino. Y cuando caigan sobre la espada, no serán heridos. Correrán de aquí para allá en la ciudad; correrán sobre el muro; escalarán sobre las casas; entrarán por las ventanas como un ladrón. La tierra temblará delante de ellos; los cielos temblarán. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retirarán su brillo. Y el SEÑOR pronunciará Su voz delante de Su ejército; porque Su campamento es extremadamente grande; porque poderoso es Él quien ejecuta Su Palabra, porque el día del SEÑOR es grande y muy terrible; y ¿Quién puede soportarlo?” (Joel 2:1-11).

          Esta es la primera invasión de los ejércitos del norte y el oriente. A causa del tamaño completo de estos ejércitos—200 millones de hombres—es aparente que no todas sus tropas y armas serán usados en este primer ataque. Como veremos, sin embargo, serán usados en la segunda y tercera invasiones.

          La segunda invasión: Cuando la segunda invasión tenga lugar, no sólo los ejércitos del norte y el oriente estarán involucrados, sino los ejércitos de todas las naciones se unirán a ellos. Se unirán juntamente para luchar en contra de Jesús y los santos resucitados. El mundo entero será capaz de ver el inmenso mar de vidrio con Cristo y todos los santos resucitados mientras este flota en el cielo y las nubes sobre Jerusalén. Para los gobiernos y ejércitos del mundo, esto será percibido como una invasión de seres extraterrestres. El llamado saldrá a todas las naciones para reunir sus ejércitos para repeler a aquellos invasores del espacio exterior para salvar al mundo. Cuando el sexto ángel derrame la sexta de las 7 plagas, esta segunda invasión comenzará. Juan registró este evento: “Y el sexto ángel derramó su frasco en el gran río Éufrates; y sus aguas se secaron para que el camino de los reyes del levantamiento del sol [el oriente] pudiera estar preparado. Entonces vi tres espíritus impuros como ranas salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta; porque son espíritus de demonios obrando milagros, saliendo a los reyes de la tierra, incluso al mundo entero, para reunirlos a la batalla de ese gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:12-14).

          Como en la primera invasión, el rio Éufrates es preparado de modo que los ejércitos pueden avanzar a la tierra santa. Las naciones del mundo creerán que están reuniéndose para salvar al mundo de los seres extraterrestres. No comprenderán que Dios mismo los está reuniendo para  imponer Su juicio sobre ellos y destruirlos en el vallo de Josafat—en la batalla de Armagedón. Joel profetizó este evento: “Proclamen esto entre las naciones, “¡Prepárense para la guerra!” Despierte el hombre poderoso, acérquense todos los hombres de guerra; suban. Batan sus azadones en espadas, y sus ganchos de poda en lanzas. Diga el débil, “Soy fuerte.” Reúnanse y vengan, todas ustedes naciones, y reúnanse alrededor, haz que Tus poderosos desciendan allá, Oh SEÑOR. Las naciones estén despiertas y suban al valle de Josafat; porque allí Yo me sentaré a juzgar a todas las naciones de alrededor. Mete la hoz, porque la cosecha está madura. Ven, baja; porque el lagar está lleno; las cubas rebosan—porque su maldad es grande. Multitudes, multitudes en el valle de la decisión; ¡porque el día del SEÑOR está cerca en el valle de la decisión! El sol y la luna serán oscurecidos, y las estrellas retirarán su brillo. El SEÑOR también rugirá desde Zión y pronunciará Su voz desde Jerusalén. Y los cielos y la tierra temblarán.…” (Joel 3:9-16).

          Juan también previó este asombroso juicio de Dios: “Y del altar vino otro ángel, quien tenía autoridad sobre el fuego; y llamó con un fuerte grito a aquel que tenía la hoz afilada, diciendo, “Empuja tu hoz afilada, y reúne los racimos de la tierra, porque sus uvas están completamente maduras.” Y el ángel empujó su hoz en la tierra, y reunió el vino de la tierra, y echó su fruto en el gran lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y sangre fue arrojada fuera del lagar tan alto como los frenos de los caballos, a la distancia de mil seiscientos estadios” (Apocalipsis 14:18-20).

          Mientras todos esos ejércitos se reúnen para pelear contra Cristo y los santos, ellos no tienen idea de lo que está por venir. Cristo derramará sobre ellos una fantástica arma secreta—piedras de granizo de 180 libras desde el cielo, contra lo cual no hay defensa. Juan vio esta visión y escribió: “Y los reunió en el lugar que en hebreo es llamado Armagedón. Entonces el séptimo ángel derramó su frasco al aire; y una gran voz salió del templo del cielo, desde el trono, diciendo, “ESTA TERMINADO.” Y hubo voces y truenos y relámpagos; y hubo un gran terremoto, tal como no lo hubo desde que el hombre estuvo en la tierra, tan poderoso terremoto, y tan grande. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes; y las ciudades de las naciones cayeron; y Babilonia la grande fue recordada delante de Dios para darle la copa del vino de la furia de Su ira. Y toda isla desapareció, y las montañas no fueron encontradas; Y gran granizo, cada piedra del peso de un talento [180 libras], cayó desde el cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron a Dios por la plaga del granizo, porque la plaga fue extremadamente grande” (Apocalipsis 16:16-21).

          Mientras Cristo y los santos están regresando a la tierra desde el mar de vidrio, Cristo desatará la última arma de destrucción de la cual no habrá recuperación: “Y vi el cielo abierto; y he aquí, un caballo blanco; y Quien se sentó sobre el es llamado Fiel y Verdadero, y en justicia Él juzga y hace guerra. Y Sus ojos eran como una llama de fuego, y sobre Su cabeza habían muchas coronas; y tenía un nombre escrito que nadie conoce excepto Él. Y estaba vestido con un vestido sumergido en sangre; y Su nombre es La Palabra de Dios. Y los ejércitos en el cielo estaban siguiéndolo sobre caballos blancos; y estaban vestidos en lino fino, blanco y puro. Y de Su boca sale una espada afilada, para con ella poder herir a las naciones; y las pastoreará con una vara de hierro; y Él pisa el lagar de la furia y la ira del Dios Todopoderoso. Y sobre Su vestido y sobre Su muslo tiene un nombre escrito: Rey de reyes y Señor de señores.

          “Luego vi un ángel de pie en el sol; que gritó con una fuerte voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo, “Vengan y júntense a la cena del gran Dios para que puedan comer la carne de reyes, y la carne de capitanes jefes, y la carne de hombres poderosos, y la carne de caballos, y de aquellos que se sientan sobre ellos, y la carne de todos, libres y esclavos, y pequeños y grandes.” Y vi a la bestia y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para hacer guerra contra Quien se sienta sobre el caballo, y contra Su ejército. Y la bestia fue tomada, y con él el falso profeta quien obraba milagros en su presencia, por los cuales había engañado a aquellos que recibieron la marca de la bestia y a aquellos que adoraron su imagen. Esos dos fueron echados vivos dentro del lago de fuego, el cual quema con azufre; y el resto fue muerto por la espada de Quien se sienta sobre el caballo, la misma espada que sale de Su boca; y todas las aves fueron llenas con sus carnes” (Apocalipsis 19:11-21).

          En el libro de Zacarías se nos dijo cómo trabaja esta última arma que todo lo consume—porque es descrita como una plaga que destruye el remanente de los ejércitos que luchan contra Jesucristo y los santos: “Porque Yo reuniré a todas las naciones para luchar contra Jerusalén;Y el SEÑOR saldrá y peleará contra esas naciones, como cuando Él peleó en el día de batalla.Y el SEÑOR mi Dios vendrá, y todos los santos Contigo.Y esta será la plaga con la cual el SEÑOR herirá a toda la gente que ha peleado contra Jerusalén. Su carne se consumirá mientras estén parados sobre sus pies, y sus ojos se consumirán en sus cuencas. Y su lengua se consumirá en sus bocasY de la misma manera será la plaga del caballo, la mula, el camello, y el burro, y de todas las bestias las cuales estarán en estos campos—será como esta plaga” (Zacarías 14:2-3, 5, 12, 15). Esta es la segunda invasión.

          Después que Satanás ha sido atado en el abismo, Jesús y los santos comenzarán a establecer el Reino de Dios en la tierra, comenzando en Jerusalén: “Y Sus pies se pararán en ese día sobre el Monte de los Olivos el cual está delante de Jerusalén al oriente, y el Monte de los Olivos se partirá en dos, desde el oriente y hasta el occidente, y se hará un valle muy grande. Y la mitad de la montaña se moverá hacia el norte, y la mitad de ella hacia el sur.Y será en ese día, que aguas vivas saldrán de Jerusalén; la mitad de ellas irán hacia el mar oriental, y la mitad de ellas hacia el mar occidental. En verano y en invierno será. Y el SEÑOR será Rey sobre toda la tierra; en ese día habrá un SEÑOR, y Su nombre será uno” (Zacarías 14:4, 8-9).

          El milenio comienza oficialmente (Apocalipsis 20:4-6): Primero, Cristo trata con las 12 tribus de Israel—aquellos quienes sobreviven la Gran Tribulación. En aquel tiempo Jerusalén llega a ser la ciudad capital del Reino de Dios. Durante los primeros 3 años y medio Cristo trata directamente con Israel, pero muchas de las naciones restantes enviarán representantes a Jerusalén, diciendo: ““Vengan, y subamos a la montaña del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob. Y Él nos enseñará de Sus caminos, y nosotros caminaremos en Sus senderos.” Porque de Zión saldrá la ley, y la Palabra del SEÑOR desde Jerusalén” (Isaías 2:3).

          Sin embargo, durante este tiempo algunas naciones no tomarán la oportunidad de aprender de Cristo y los caminos de Dios. Entonces Cristo tendrá que forzarlos a rendirse, y finalmente se someterán al nuevo gobierno de Dios. Isaías previó este tiempo: “Y sucederá que, en los últimos días, la montaña de la casa del SEÑOR será establecida en lo más alto de las montañas, y será exaltada sobre las colinas; y todas las naciones fluirán a ella. Y mucha gente irá y dirá, “Vengan, y subamos a la montaña del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob. Y Él nos enseñará de Sus caminos, y nosotros caminaremos en Sus senderos.” Porque de Zión saldrá la ley, y la Palabra del SEÑOR desde Jerusalén. Y Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a mucha gente; y ellos batirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en ganchos de poda. Nación no levantará espada contra nación, ni ellos aprenderán más la guerra” (Isaías 2:2-4). Esto es lo que lleva a la tercera invasión por las naciones del norte y el oriente.

          La tercera invasión: Sin embargo, no todos esos ejércitos serán destruidos por los grandes granizos. Aquellos ejércitos que permanezcan en el lejano oriente se reagruparán y harán un intento final y fútil de pelear contra Cristo y los santos después que el milenio ha comenzado—tal vez 7 años después. Esta invasión será totalmente aplastada por Jesucristo, y llevará a la conversión de todo el resto de naciones del mundo quienes entonces se someterán al gobierno de Dios. Nuevamente vamos a Ezequiel 38, donde se nos dijo de esta tercera invasión. Note que Israel ya está en paz, viviendo bajo el gobierno de Dios (versos 8-14). Dios dice de Gog y Magog y todas las naciones con ellas: “Por tanto, hijo de hombre, profetiza y di a Gog, ‘Así dice el Señor DIOS, “En aquel día cuando Mi pueblo de Israel habite seguramente, ¿no lo sabrás? Y vendrás desde tu lugar de las partes más lejanas del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos montando en caballos, una gran compañía y un ejército poderoso. Y subirás sobre Mi pueblo Israel como una nube, para cubrir la tierra. Esto será en los últimos días, y te traeré contra Mi tierra, para que las naciones puedan conocerme cuando Yo sea santificado en ti, Oh Gog, delante de sus ojos

          “Y pediré una espada contra él sobre todas Mis montañas,” dice el Señor DIOS, “Toda espada de hombre será contra su hermano. Y lo juzgaré con pestilencia y con sangre. Y lloveré sobre él, y sobre sus grupos, y sobre los muchos pueblos con él, una lluvia desbordante, y grandes piedras de granizo, fuego y azufre. Así Me magnificaré y Me santificaré. Y Me haré conocido en los ojos de muchas naciones, y ellas sabrán que Yo soy el SEÑOR” ’” (versos 14-16; 21-23).

          Dios destruye los ejércitos de esas naciones invasoras para demostrarle al resto de las naciones—quienes no se han sometido al gobierno de Cristo y los santos—que deben rendirse y someterse o ser destruidos. Note lo que Dios dice de Magog en Ezequiel 39: “Y enviaré un fuego sobre Magog, y sobre aquellos quienes habitan en las islas. Y sabrán que Yo soy el  SEÑOR. Y haré conocido Mi santo nombre en medio de Mi pueblo Israel. Y no les permitiré más profanar Mi santo nombre. Entonces las naciones sabrán que Yo soy el SEÑOR, el Santo en Israel. He aquí, está viniendo, y será hecho,” dice el Señor DIOS. “Este es el día del cual Yo he hablado” (versos 6-8). Dios hace esto de modo que las naciones sabrán que sólo Él es Dios.

          La tercera invasión en contra de Jerusalén será aplastada y sus ejércitos completamente destruidos. Desde aquel tiempo en adelante, durante todo el milenio, la gente no aprenderá más la guerra. El profeta Miqueas predijo: “Y Él juzgará entre mucha gente y reprenderá naciones fuertes lejanas; y ellos batirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en ganchos de poda. Nación no levantará espada contra nación, ni ellos aprenderán más la guerra, sino se sentarán cada uno bajo su propia vid y bajo su propio árbol de higos; y nadie los hará temer; porque la boca del SEÑOR de los ejércitos ha hablado” (Miqueas 4:3-4).

          Así, el Reino de Dios bajo Jesús y los santos resucitados gobernará todo el mundo, trayendo salvación a toda la gente. El mundo no lo comprende ahora, pero esto es exactamente lo que están anhelando—el Reino de Dios. También esta es la misma razón por la que Dios nos ha llamado. Pablo escribe que el mundo será entregado en las manos de los hijos resucitados, espirituales e inmortales de Dios: “Porque la más sincera expectativa de la creación misma está esperando la manifestación de los hijos de Dios; porque la creación fue sujeta a vanidad, no voluntariamente, sino por razón de Quien la sujetó en esperanza, para que la creación misma pudiera ser librada de la esclavitud de corrupción hacia la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación está gimiendo y con dolores de parto juntamente hasta ahora” (Romanos 8:19-22).

          Dios le dio a Juan una visión de este reino por venir: “Y una voz salió del trono, diciendo, “Alaben a nuestro Dios, todos Sus siervos, y todos los que le temen, ambos pequeños y grandes.” Y oí una voz como esa de una gran multitud, y como el sonido de muchas aguas, y el sonido de truenos poderosos, diciendo, “¡Aleluya! Porque el Señor Dios Todopoderoso ha reinado.y vivieron [los santos] y reinaron con Cristo mil años.Bendito y santo es aquel que tiene parte en la primera resurrección; sobre este la segunda muerte no tiene poder. Sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años” (Apocalipsis 19:5-6; 20:4, 6).

          La cuarta invasión: Cuando el milenio haya terminado, Satanás y los demonios serán desatados de su prisión. Juan escribe: “Entonces cuando los mil años hayan sido completados, Satanás [y los demonios] será liberado de su prisión;  y saldrá a engañar a las naciones que están en las cuatro esquinas de la tierra, Gog y Magog, de quienes el número es como la arena del mar, para reunirlos para la guerra” (Apocalipsis 20:7-8).

          En aquel tiempo, la tierra de Magog será un lugar de exilio—donde pecadores incorregibles y que no se arrepienten estarán habitando. Satanás los reúne para su intento final de destruir el Reino de Dios. Sin embargo, todos los pecadores y rebeldes de este ejército satánico serán destruidos por fuego de Dios. Note: “Entonces los vi subir sobre la amplitud de la tierra y rodear el campamento de los santos y la ciudad amada; y fuego de Dios bajó del cielo y los consumió; y el diablo, quien los engañaba, fue echado en el lago de fuego y azufre, donde la bestia y el falso profeta habían sido echados; y ellos, Satanás y los demonios, serán atormentados día y noche en la eras de eternidad” (Apocalipsis 20:9-10).

          Estas son las cuatro invasiones de Gog y Magog.

          Hermanos, mientras guardamos la Fiesta de Tabernáculos este año, seamos conscientes de estas grandes promesas de Dios—promesas de Su Reino por venir para salvar al mundo. Con esto como nuestro foco, ciertamente tendremos la mejor Fiesta de todas.

          Mensajes para la Fiesta: Todos los mensajes de Fiesta de esta temporada estarán disponibles en nuestro sitio web. Así, sin importar sus circunstancias será capaz de guardar la Fiesta. Muchos de ustedes serán capaces de viajar a alguno de nuestros sitios de Fiesta para reunirse con otros hermanos, pero muchos de ustedes se reunirán en casas en pequeños grupos. En cualquier caso, recuerde la promesa de Jesús: “Porque donde dos o tres están congregados en Mi nombre, allí Yo estoy en medio de ellos” (Mateo 18:20). Para aquellos quienes se encuentran solos durante esta Fiesta, recuerden que están conectados a todos nosotros a través de los mensajes compartidos y están siempre unidos con nosotros en espíritu.

          Hermanos, gracias por su continuo amor y oraciones por nosotros y todos los hermanos. Gracias por alcanzar a hermanos que necesitan ánimo y ayuda. Gracias por alcanzar gente nueva y dirigiéndolos a Abre mis Ojos, a nuestro sitio web indicándoles libros, literatura y sermones. Y gracias por sus oraciones por mí—estoy recuperado en un 95%

          Gracias por su apoyo continuo a través de diezmos y ofrendas. Oramos diariamente que Dios continúe bendiciéndolo a usted y los suyos en toda manera. Recuerde, cada día debemos permanecer en gracia, caminar en fe, creer en esperanza y vivir en amor.

 

Con amor en Cristo Jesús,

 

Fred R. Coulter

 

FRC

 

 

 

 

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