Génesis

  Éxodo

  Levítico

  Números

  Deuteronomio

  Josué

  Jueces

  I Samuel

  II Samuel

  I Reyes

  II Reyes

  Isaías

  Jeremías

  Ezequiel

  Oseas

  Joel

  Amós

  Abdías

  Jonás

  Miqueas

  Nahúm

  Habacuc

  Sofonías

  Hageo

  Zacarías

  Malaquías

  Salmos

  Proverbios

  Job

  Cantos de Salomón

  Rut

  Lamentaciones

  Eclesiastés

  Ester

  Daniel

  Esdras

  Nehemías

  I Crónicas

  II Crónicas

Volver a I Samuel


I Samuel 30

1. Y aconteció que cuando David y sus hombres llegaron a Siclag al tercer día, los amalecitas habían invadido el sur y a Siclag, y habían golpeado a Siclag y quemado con fuego.

2. Y habían apresado a las mujeres en ella. No mataron a ninguno, ni pequeño ni grande, sino que se los llevaron y siguieron su camino.

3. Y David y sus hombres llegaron a la ciudad, y he aquí, estaba quemada con fuego, y sus esposas y sus hijos y sus hijas habían sido llevados cautivos.

4. Entonces David y el pueblo que estaba con él alzaron la voz y lloraron, hasta que no tuvieron más fuerzas para llorar.

5. Y las dos esposas de David habían sido capturadas, Ahinoam de Jezreel y Abigail, la antigua esposa de Nabal de Carmel.

6. Y eso afligió grandemente a David, porque el pueblo hablaba de apedrearlo porque el alma de todo el pueblo estaba entristecida, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David se animó en el SEÑOR su Dios.

7. Y David dijo a Abiatar el sacerdote, hijo de Ahimelec, “Por favor tráeme aquí el efod.” Y Abiatar trajo ahí el efod a David.

8. Y David consultó al SEÑOR, diciendo, “¿Iré tras esta tropa? ¿Los alcanzaré?” Y Él le respondió, “¡Ve! Porque seguramente los alcanzarás y recuperarás todo sin falla.”

9. Entonces David fue, él y los seiscientos hombres que estaban con él, y llegaron al arroyo Besor, donde permanecían los que habían quedado atrás.

10. Pero David persiguió, él y cuatrocientos hombres, porque doscientos se quedaron atrás, quienes estaban demasiado exhaustos para cruzar el arroyo Besor.

11. Y ellos hallaron a un egipcio en el campo y lo trajeron a David y le dieron pan, y él comió. Y le hicieron beber agua.

12. Y le dieron una pieza de una torta de higos y dos racimos de uvas pasas. Ahora, cuando él había comido, su espíritu vino nuevamente a él, porque no había comido pan ni bebido agua por tres días y tres noches.

13. Y David le dijo, ¿A quién perteneces? Y ¿de dónde vienes?” Y él dijo, “Soy un joven egipcio, siervo de un amalecita. Y mi amo me dejó porque hace tres días caí enfermo.

14. Invadimos el área al sur de los quereteos, en el territorio perteneciente a Judá, y al sur de Caleb. Y quemamos Siclag con fuego.”

15. Y David le dijo, “¿Puedes llevarme a esta compañía?” Y él dijo, “Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en manos de mi amo, y te llevaré a esta compañía.”

16. Y cuando lo hubo llevado, he aquí, ellos estaban esparcidos por toda la tierra, comiendo y bebiendo y danzando a causa del gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.

17. Y David los golpeó desde el crepúsculo hasta la noche del día siguiente. Y ningún hombre de ellos escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que montaron en camellos y huyeron.

18. Y David recuperó todo lo que los amalecitas se habían llevado. Y David rescató a sus dos esposas.

19. Y nada les faltó, desde lo pequeño hasta lo grande, incluso los hijos e hijas, y del botín, incluso todo lo que ellos habían tomado para sí. David recuperó todo.

20. Y David tomó todo el rebaño y el ganado. Ellos avanzaron delante de ese ganado. Y dijeron, “Este es el botín de David.”

21. Y David vino a los doscientos que estaban demasiado exhaustos para seguir a David, a quienes también habían hecho quedarse en el arroyo Besor. Y ellos salieron a encontrarse con David, y a encontrarse con el pueblo con él. Y cuando David se acercó al pueblo, los saludó.

22. Y todo hombre maligno e indigno de los hombres que fueron con David respondieron y dijeron, “Porque ellos no fueron con nosotros, no les daremos nada del botín que hemos tomado, excepto a cada uno su esposa y sus hijos. Que se los lleven y se vayan.”

23. Y David dijo, “Hermanos míos, no harán así con lo que el SEÑOR nos ha dado, porque Él nos ha protegido y ha entregado en nuestra mano la compañía que vino contra nosotros;

24. Porque ¿quién los escuchará en este asunto? Pero, como es la parte del que baja a la batalla, así será la parte del que permanece junto a las provisiones. Se dividirán por igual.”

25. Y fue así, que desde aquel día en adelante él lo hizo un estatuto y ordenanza para Israel hasta este día.

26. Y David vino a Siclag y envió parte del botín a los ancianos de Judá, a sus amigos, diciendo, “He aquí un presente para ustedes del botín de los enemigos del SEÑOR”:

27. A aquellos en Betel, y a aquellos en Ramot del sur, y a aquellos en Jatir,

28. Y a aquellos en Aroer, y a aquellos en Sifmot y a aquellos en Estemoa,

29. Y a aquellos en Racal, y a aquellos en las ciudades de los jerameelitas, y a aquellos en las ciudades de los queneos,

30. Y a aquellos en Horma, y a aquellos en Corasán y a aquellos en Atac,

31. Y a aquellos en Hebrón, y a todos los lugares donde David había subido y bajado, él y sus hombres.

 

Volver a I Samuel
  Mateo

  Marcos

  Lucas

  Juan

  Hechos

  Santiago

  I Pedro

  II Pedro

  I Juan

  II Juan

  III Juan

  Judas

  Romanos

  I Corintios

  II Corintios

  Gálatas

  Efesios

  Filipenses

  Colosenses

  I Tesalonicenses

  II Tesalonicenses

  Hebreos

  I Timoteo

  II Timoteo

  Tito

  Filemón

  Apocalipsis

© 2024 www.laVerdaddeDios.org Derechos Reservados