Génesis 

  Éxodo 

  Levítico 

  Números 

  Deuteronomio 

  Josué 

  Jueces 

  I Samuel 

  II Samuel 

  I Reyes 

  II Reyes 

  Isaías 

  Jeremías 

  Ezequiel 

  Oseas 

  Joel 

  Amós 

  Abdías 

  Jonás 

  Miqueas 

  Nahúm 

  Habacuc

  Sofonías 

  Hageo 

  Zacarías 

  Malaquías 

  Salmos 

  Proverbios 

  Job 

  Cantos de Salomón

  Rut 

  Lamentaciones

  Eclesiastés 

  Ester 

  Daniel 

  Esdras 

  Nehemías 

  I Crónicas 

  II Crónicas 

Volver a Jeremías


Jeremías 51

1. Así dice el SEÑOR: “He aquí, levantaré un viento destructor contra Babilonia y contra aquellos que viven en el corazón de Mis enemigos.

2. Y enviaré extranjeros a Babilonia quienes la cernirán y vaciarán su tierra. Porque en el día de aflicción estarán contra ella en todo el rededor.

3. Que el arquero no doble su arco; ni se levante él mismo en su armadura. Y no perdonen a sus jóvenes; destruyan completamente todo su ejército.

4. Así caerán los muertos en la tierra de los caldeos, aquellos que son atravesados en sus calles.

5. Porque ni Israel ni Judá han sido abandonados por su Dios, por el SEÑOR de los ejércitos, aunque su tierra estuvo llena de pecado contra el Santo de Israel.”

6. Huyan de en medio de Babilonia, y libre cada hombre su alma. No sean cortados en su iniquidad, porque este es el tiempo de la venganza del SEÑOR; Él le dará una justa recompensa.

7. Babilonia ha sido una copa de oro en la mano del SEÑOR, la cual ha hecho a toda la tierra borracha. Las naciones han bebido de su vino; por tanto las naciones enfurecen.

8. Babilonia esta repentinamente caída y destruida. Giman por ella; tomen bálsamo para su dolor, si tal vez pudiera ser sanada.

9. Habríamos sanado a Babilonia, pero ella no sería sanada. Abandónenla y vámonos, cada uno a su propia tierra; porque su juicio alcanza a los cielos y es levantada a los cielos.

10. El SEÑOR ha sacado a la luz nuestra justicia; vengan y declaremos en Zión la obra del SEÑOR, nuestro Dios.

11. Afilen las flechas; reúnan los escudos; el SEÑOR ha levantado el espíritu de los reyes de los Medos. Porque Su plan contra Babilonia es para destruirla; porque es la venganza del SEÑOR, la venganza de Su templo.

12. Pongan un estandarte contra los muros de Babilonia; fortalezcan la vigilia; pongan los centinelas; preparen las emboscadas. Porque el SEÑOR ha planeado y hecho lo que ha hablado contra el pueblo de Babilonia.

13. Oh tú que vives sobre muchas aguas, rica en tesoros, ha llegado tu fin y la medida de tu codicia.

14. El SEÑOR de los ejércitos ha jurado por Sí mismo, diciendo: “Ciertamente te llenaré con hombres como con langostas; y ellos alzarán un grito contra ti.”

15. Él ha hecho la tierra con Su poder; ha establecido el mundo con Su sabiduría, y ha extendido los cielos con Su entendimiento.

16. Cuando pronuncia Su voz, hay una multitud de aguas en los cielos; hace que las neblinas asciendan desde los confines de la tierra. Hace relámpagos con lluvia y produce el viento de Sus tesoros.

17. Todo hombre es estúpido y sin conocimiento; todo refinador es puesto en vergüenza por ídolos grabados. Porque su imagen moldeada es una mentira, y no hay aliento en ellos.

18. Son vanidad, la obra de engaño; en el tiempo de su juicio, perecerán.

19. La porción de Jacob no es como ellos; porque Él es el Hacedor de todas las cosas, e Israel es la vara de Su herencia. El SEÑOR de los ejércitos es Su nombre.

20. “Tú eres Mi hacha de batalla y armas de guerra; porque contigo destrozaré naciones; y contigo destruiré reinos.

21. Y contigo destrozaré al caballo y su jinete; y contigo destrozaré al carruaje y su jinete.

22. También contigo destrozaré a hombre y mujer; y contigo destrozaré a viejo y  joven; y contigo destrozaré al joven y la doncella.

23. También destrozaré contigo al pastor y su rebaño. Y contigo destrozaré al granjero y su yunta de bueyes; y contigo destrozaré cabezas y gobernantes.

24. Y pagaré a Babilonia y a todo el pueblo de Caldea, toda su maldad que han hecho en Zión a tu vista,” dice el SEÑOR.

25. “He aquí, Yo estoy contra ti, Oh montaña destructora,” dice el SEÑOR, “quien destruyes toda la tierra. Y extenderé Mi mano sobre ti, y te rodaré de las rocas cuesta abajo y te haré una montaña quemada.

26. Y ellos no quitarán una piedra de ti para una esquina, ni piedra para cimientos; sino que serás una desolación para siempre,” dice el SEÑOR.

27. Pongan un estandarte en la tierra; soplen un cuerno de carnero entre las naciones; preparen a las naciones contra ella. Llamen a los reinos de Ararat, Mini, y Asquenaz juntos contra ella; coloquen un comandante en su contra. Hagan que los caballos suban como las langostas violentas.

28. Consagren naciones contra ella, con los reyes de los Medas, sus gobernadores y todos sus dirigentes, y toda la tierra de su reino.

29. Y la tierra temblará y se retorcerá. Porque todo propósito del SEÑOR será hecho contra Babilonia, para hacer la tierra de Babilonia una desolación sin habitante.

30. Los hombres poderosos de Babilonia han dejado de luchar; han permanecido en fortalezas; su poder ha fallado. Se han vuelto como mujeres; han quemado sus casas; sus barrotes están rotos.

31. Un corredor correrá al encuentro de un corredor, y un heraldo a un heraldo, para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad es capturada de un extremo al otro;

32. Y que los vados son detenidos. Y ellos han quemado las cañas con fuego, y los hombres de guerra están aterrorizados.

33. Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: “La hija de Babilonia es como un piso de trilla; en el tiempo en que es pisoteado. Aún así un poco de tiempo, y vendrá para ella el tiempo de su cosecha.

34. Nabucodonosor, el rey de Babilonia, me ha devorado; me ha aplastado; me ha convertido en una vasija vacía. Me ha tragado como un chacal; ha llenado su barriga con cosas buenas; me ha echado fuera;

35. La violencia hecha a mí y a mi carne será sobre Babilonia,” dirá el morador de Zión. “Y mi sangre será sobre el pueblo de Caldea,” dirá Jerusalén.

36. Por tanto, así dice el SEÑOR: “He aquí, Yo defenderé tu causa y tomaré venganza por ti; y secaré su mar y haré secar sus manantiales.

37. Y Babilonia se convertirá en montones desolados, un hogar para chacales, un asombro y un silbido, sin un habitante.

38. Ellos rugirán juntos como leoncillos; gruñirán como cachorros de leones.

39. Cuando estén enardecidos, prepararé su fiesta, y los embriagaré para que puedan regocijarse y duerman un sueño interminable, y nunca despierten,” dice el SEÑOR.

40. “Los bajaré como corderos al matadero, como carneros con machos cabríos.

41. ¡Cómo es capturada Sesac! Y ¡cómo es tomada la alabanza de toda la tierra! ¡Cómo Babilonia ha llegado a ser un horror entre las naciones!

42. El mar ha subido sobre Babilonia; ella es cubierta con la multitud de sus olas.

43. Sus ciudades son una desolación, una tierra seca y un lugar desolado, una tierra en la que ningún hombre vive, ni ningún hijo de hombre pasa por ella.

44. Y Yo castigaré a Bel en Babilonia, y produciré de su boca aquello que se ha tragado. Y las naciones no fluirán más a él; sí, el muro de Babilonia caerá.

45. Pueblo Mío, sal de en medio de ella; y que cada hombre libre su alma de la ira ardiente del SEÑOR.

46. Y que no desmaye su corazón, ni tema el rumor que se oirá en la tierra. Un rumor vendrá un año—y después de eso vendrá un rumor en otro año; y habrá violencia en la tierra, gobernante contra gobernante.

47. Por tanto, he aquí, vienen los días en que Yo castigaré a los ídolos de Babilonia. Y toda su tierra será puesta en vergüenza, y todos sus muertos caerán en medio de ella.

48. Y los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos gritarán por Babilonia; porque los destructores vendrán a ella del norte,” dice el SEÑOR.

49. Así como Babilonia ha hecho caer a los muertos de Israel, así caerán en Babilonia los muertos de toda la tierra.

50. Ustedes que han escapado de la espada, salgan; no se queden quietos. Recuerden al SEÑOR desde lejos y que Jerusalén venga a su mente.

51. Estamos avergonzados porque hemos oído el reproche; vergüenza ha cubierto nuestras caras, porque extranjeros han entrado en los lugares santos de la casa del SEÑOR.

52. “Por tanto, he aquí, vienen los días,” dice el SEÑOR, “en que castigaré a sus ídolos, y por toda su tierra gemirán los heridos.

53. Aunque Babilonia suba hasta los cielos, y aunque fortifique la altura de su fuerza, aun así de Mí vendrán destruidores a ella,” dice el SEÑOR.

54. Un sonido de grito llega de Babilonia, y gran destrucción de la tierra de los caldeos,

55. Porque el SEÑOR destruirá a Babilonia, y la gran voz perecerá de ella. Y sus olas rugirán como muchas aguas; el ruido de sus voces es dado,

56. Porque el destructor ha venido sobre ella, incluso sobre Babilonia, y sus hombres poderosos son capturados. Todos sus arcos están rotos, porque el SEÑOR, Dios de venganza, ciertamente retribuirá.

57. “Y Yo haré a sus gobernantes borrachos, también a sus sabios, sus gobernadores,  y sus gobernantes, y sus hombres poderosos. Y ellos dormirán un sueño interminable y no despertarán,” dice el Rey, Cuyo nombre es el SEÑOR de los ejércitos.

58. Así dice el SEÑOR de los ejércitos: “Los muros anchos de Babilonia serán completamente rotos, y sus puertas altas serán quemadas con fuego; y la gente trabajará en vano, y las naciones se cansarán sólo por fuego.”

59. La palabra que Jeremías, el profeta, ordenó a Seraías, el hijo de Nerías, el hijo de Maasías, cuando él fue con Sedequías, el rey de Judá, a Babilonia, en el cuarto año de su reinado. Y Seraías era un oficial de paz.

60. Entonces Jeremías escribió en un libro toda la maldad que debería venir sobre Babilonia, todas estas palabras que están escritas contra Babilonia.

61. Y Jeremías dijo a Seraías: “Cuando llegues a Babilonia, ve que leas todas estas palabras en voz alta,

62. Entonces dirás: ‘Oh SEÑOR, Tú has hablado contra este lugar para cortarlo, así que nadie permanecerá en él, ni hombre ni bestia, sino que será una desolación por siempre.’

63. Y sucederá que cuando hayas terminado de leer este libro, le atarás una piedra y lo lanzarás en medio del Éufrates.

64. Y dirás: ‘De esta forma se hundirá Babilonia, y no se levantará de la maldad que traeré sobre ella. Y ellos estarán cansados.’ ” Hasta aquí son las palabras de Jeremías.

 

Volver a Jeremías
 
Para frases, use comillas
  Mateo 

  Marcos 

  Lucas 

  Juan 

  Hechos 

  Santiago 

  I Pedro 

  II Pedro 

  I Juan  

  II Juan 

  III Juan 

  Judas 

  Romanos 

  I Corintios 

  II Corintios 

  Gálatas 

  Efesios 

  Filipenses 

  Colosenses 

  I Tesalonicenses 

  II Tesalonicenses 

  Hebreos 

  I Timoteo 

  II Timoteo 

  Tito 

  Filemón 

  Apocalipsis 

© www.laVerdaddeDios.org Derechos Reservados