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Carta Febrero 2019

Restaurando el cristianismo original—¡para hoy!

Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica

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Fred R. Coulter

Ministro

 

Febrero 14, 2019

         

Queridos hermanos,

 

          Parece que USA está ¡bajo asedio! Tenemos todo, desde invasión de inmigrantes ilegales hasta crimen y violencia sin precedentes; el abuso de drogas es rampante, la promiscuidad sexual está propagada, y enfermedades de toda clase están haciendo un regreso—incluso nuestro gobierno ha llegado a ser ilegal. Sin embargo, nadie sabe porque estamos enfrentado estos problemas—mucho menos las soluciones. La gente no entiende las causas porque no conocen la Palabra de Dios.

          Incluso el “cristianismo” moderno—aunque comprende que el pecado es la causa raíz del sufrimiento—es ignorante de porque nuestra nación está enfrentado tales crisis. La respuesta tiene que ver con quienes somos realmente como nación—nuestra identidad bíblica. Los profesores protestantes claman que el Antiguo Testamento ha sido cumplido. Entonces no comprenden que las así llamadas “Tribus perdidas de Israel” no desaparecieron históricamente, sino que se han desarrollado en naciones claves: USA, el Reino Unido, Canadá, Australia, así como también unas pocas naciones del noroccidente de Europa. Y estas naciones  israelitas están comenzando a cosechar el torbellino del ¡juicio divino! Todo esto ha pasado de acuerdo a promesas proféticas específicas hechas por Dios en Génesis 49 y Deuteronomio 33. En verdad, numerosas profecías—en Levítico, Deuteronomio, Isaías, Jeremías, Oseas, etc.—predijeron estas ¡condiciones exactas!

          Examinemos algunas de estas profecías. Dios comenzó con promesas de bendiciones SI los hijos de Israel lo amarían y obedecerían: “Por tanto amarán al SEÑOR tu Dios, y guardarán Su encargo y Sus estatutos y Sus juicios y Sus mandamientos siempre.He aquí, Yo coloco hoy delante de ustedes una bendición y una maldición: Una bendición, si obedecen los mandamientos del SEÑOR su Dios los cuales les ordeno este día; y una maldición, si no obedecen los mandamientos del SEÑOR su Dios, sino se apartan del camino el cual les ordeno este día para ir tras otros dioses los cuales no han conocido” (Deuteronomio 11:1, 26-28).

          En Deuteronomio 28, Dios expande grandemente sobre estas bendiciones y maldiciones. Hay 14 versos cubriendo las promesas de Sus bendiciones. Esto es lo que todos quieren. Pero Dios deja claro que tales bendiciones son contingentes en condiciones específicas: “Y sucederá, si oyen diligentemente a la voz del SEÑOR su Dios para observar y para hacer todos Sus mandamientos los cuales les ordeno hoy, el SEÑOR su Dios los colocará en alto sobre todas las naciones de la tierra. Y todas estas bendiciones vendrán sobre ustedes y los alcanzarán si obedecen la voz del SEÑOR su Dios.

          “Benditos serán ustedes en la ciudad, y benditos serán en el campo. Bendito será el fruto de su cuerpo, y el fruto de su tierra, y el fruto de su ganado, el incremento de sus vacas, y los rebaños de sus ovejas. Bendita será su canasta y su provisión. Benditos serán ustedes cuando entren, y benditos serán ustedes cuando salgan.

          “El SEÑOR hará a sus enemigos que se levanten contra ustedes ser afligidos delante de su cara. Ellos saldrán contra ustedes por un camino, y huirán delante de ustedes por siete caminos. El SEÑOR ordenará la bendición sobre ustedes en sus depósitos, y en todo lo que coloquen su mano. Y Él los bendecirá en la tierra la cual el SEÑOR su Dios les da. El SEÑOR los establecerá como un pueblo santo para Sí mismo, como Él les ha jurado, si guardan los mandamientos del SEÑOR su Dios y caminan en Sus caminos. Y toda la gente de la tierra verá que ustedes son llamados por el nombre del SEÑOR, y les temerán.

          “Y el SEÑOR los hará abundar en bienes, en el fruto de su cuerpo, y en el fruto de su ganado, y en el fruto de su tierra, en la tierra la cual el SEÑOR juró a sus padres darles. El SEÑOR les abrirá Su buen tesoro, el cielo para dar la lluvia a su tierra en su temporada, y bendecir todo el trabajo de su mano. Y prestarán a muchas naciones, y no pedirán prestado. Y el SEÑOR los hará la cabeza, y no la cola. Y estarán siempre encima, y no estarán debajo, si obedecen los mandamientos del SEÑOR su Dios los cuales les ordeno hoy, para observarlos y hacerlos. Y no se irán a un lado de ninguna de las palabras las cuales les ordeno hoy, a la mano derecha o a la izquierda, para ir tras otros dioses para servirlos” (Deuteronomio 28:1-14).

          Estas bendiciones son exactamente lo que la gente quiere hoy. Incluso esperan que muchas de ellas sean provistas por sus gobiernos. ¡Pero fallan en entender! Porque han rechazado a Dios—en sus vidas, en sus colegios, en sus gobiernos e incluso en sus iglesias—¡Él no puede y no otorgará tales bendiciones! Dios solo proveerá estas bendiciones sobre la condición que el pueblo lo ame y obedezca. Tristemente, la gente quiere continuar en sus pecados y aun recibir las bendiciones de Dios.

          ¡Pero eso nunca puede ser! Porque el pecado—la transgresión de las leyes de Dios—automáticamente trae maldiciones. Y Dios no será burlado—por ninguna persona, grupo ni nación.

          Necesitamos entender que Dios está a cargo y Él ha dado condiciones para recibir Sus bendiciones. Ellas son encontradas en numeras “clausulas condicionales” esparcidas a través de toda la Biblia.

          Para comenzar, Dios gobierna en todas las naciones—sea que lo conozcan o no. En el libro de Daniel, Dios personalmente trató con Nabucodonosor, rey de Babilonia—una gran nación gentil que Dios usó para destruir a Jerusalén y el templo en el 539 aC. Cuando el rey elevó su orgullo y vanidad en contra de Dios—al declarar que él había construido Babilonia—Dios lo derribó. Entonces Dios le negó a Nabucodonosor su reino por 7 años como castigo por no darle la gloria por levantarlo como rey y otorgarle todos los  logros de Babilonia.

          Dios le advirtió a Nabucodonosor en un sueño, y Daniel lo interpretó para él: “Este  [el árbol del sueño] eres tú, Oh rey, porque has llegado a ser grande y fuerte, porque tu grandeza ha crecido y alcanzado hasta el cielo, y tu dominio hasta el fin de la tierra. Y como el rey vio un observador y un santo descendiendo del cielo, y diciendo, ‘Corten el árbol y destrúyanlo; sin embargo dejen la cepa de las raíces de el en la tierra, incluso con una banda de hierro y bronce, en la hierba tierna del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su porción sea con los animales del campo hasta que siete tiempos pasen sobre él.’

          “Ésta es la interpretación, Oh rey, y este es el decreto del Altísimo, el cual ha venido sobre mi señor el rey: Que tú serás separado de los hombres, y tu habitación será con las bestias del campo, y serás hecho para comer hierba como buey. Y serás mojado con el rocío del cielo, y siete tiempos [años] pasarán sobre ti hasta que sepas que el Altísimo gobierna en el reino de hombres y lo da a quien quiera Él desee. Y visto que ordenaron dejar la cepa de las raíces del árbol, tu reino estará seguro para ti después que hayas conocido que los cielos gobiernan.

          “Por tanto, Oh rey, sea mi consejo agradable a ti, y acaba tus pecados por justicia, y tus iniquidades por mostrar misericordia al pobre, así pueda haber elongación de tu prosperidad”” (Daniel 4:22-27). Dios siempre ofrece arrepentimiento, y siempre honra tal arrepentimiento, así como vemos en el libro de Jonás.

          Sin embargo, Nabucodonosor no se arrepintió. No escuchó la advertencia de Dios. Entonces Dios ejecutó las consecuencias de su actitud no penitente: “Todo esto vino sobre el Rey Nabuconodosor. Al final de los doce meses él estaba caminando sobre el techo del palacio real del reino de Babilonia. El rey habló y dijo, “¿No es ésta la gran Babilonia que yo he construido por una residencia real por la fuerza de mi poder y por la gloria de mi majestad? Mientras la palabra estaba aún en la boca del rey, una voz cayó del cielo, diciendo, “Oh Rey Nabuconodosor, para ti esto es hablado. El reino se ha apartado de ti. Y serás expulsado de los hombres, y tu morada será con las bestias del campo.  Te harán comer hierba como el buey, y siete tiempos pasarán sobre ti hasta que sepas que el Altísimo gobierna en el reino de hombres y lo da a quien Él quiere.”

          “En la misma hora las cosas fueron cumplidas sobre Nabucodonosor. Y él fue expulsado de los hombres, y comió hierba como buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío de los cielos hasta que su cabello había crecido como plumas de águila, y sus uñas como garras de aves. Y al final de los días, yo, Nabuconodosor, levanté mis ojos al cielo, y mi entendimiento volvió a mí, y bendije al Altísimo, y alabé y honré a Él Quien vive por siempre, porque Su dominio es un domino eterno, y Su reino es de generación a generación. Y todos los habitantes de la tierra son contados como nada; y Él hace de acuerdo a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra. Y ninguno puede detener Su mano, o decirle, “¿Qué estás haciendo?” En aquel tiempo mi razón regresó a mí. Y la gloria de mi reino, mi majestad y esplendor me regresaron. Y mis consejeros y mis señores me buscaron, y fui establecido en mi reino, y grandeza incomparable me fue adicionada. Ahora yo, Nabuconodosor, alabo y exalto y honro al Rey del cielo, porque todas Sus obras son verdad y Sus caminos justicia. Y aquellos que caminan en orgullo Él es capaz de humillar” (Daniel 4:28-37).

          Dios está activamente juzgando a todas las naciones en todo tiempo: En el libro de Jeremías, Dios deja claro que Él trata con cualquier nación en cualquier tiempo. Esto siempre es verdadero—sea que esa nación tenga conocimiento de la ley de Dios o no: “La Palabra del SEÑOR que vino a Jeremías, diciendo, “Levántate y baja a la casa del alfarero, y allí haré que oigas Mis palabras.” Entonces bajé a la casa del alfarero, y, he aquí, él estaba trabajando en su rueda. Y la vasija que él hizo de arcilla estaba arruinada en la mano del alfarero, entonces él la hizo de nuevo en otra vasija, como le pareció bueno al alfarero hacerla.

          “Entonces la Palabra del SEÑOR vino a mí, diciendo, “Oh casa de Israel, ¿No puedo hacer con ustedes incluso como este alfarero?” dice el SEÑOR, “He aquí, como la arcilla está en las manos del alfarero, así están ustedes en Mi mano, Oh casa de Israel. Si en cualquier momento Yo hablare concerniente a una nación, y concerniente a un reino, para arrancarlo y para derribarlo, y para destruirlo; si esa nación, contra la cual he hablado, se volviera de su maldad, Yo me arrepentiré del mal que pensé hacerles” (Jeremías 18:1-8).

          También tenemos el ejemplo de Jonás el profeta y la advertencia de Dios a la gran ciudad de Nínive: “Y la Palabra del SEÑOR vino a Jonás la segunda vez, diciendo, “Levántate, ve a Nínive, a esa gran ciudad, y grítale la proclamación que estoy declarándote.” Jonás se levantó y fue a Nínive, de acuerdo a la Palabra del SEÑOR. Y Nínive era una ciudad muy grande de tres días de viaje al otro lado. Y Jonás comenzó a entrar en la ciudad a un día de viaje, y él gritó y dijo, “¡Todavía cuarenta días y Nínive será derribada!”

          “Y el pueblo de Nínive le creyó a Dios. Y proclamaron un ayuno, y se pusieron cilicio, desde el más grande de ellos incluso hasta el menor de ellos, porque palabra vino al rey de Nínive, y se levantó de su trono. Y dejó a un lado su manto, y se cubrió a si mismo con cilicio, y se sentó en cenizas.

          “E hizo que fuera proclamado y publicado a través de Nínive por el decreto del rey y sus grandes, diciendo, “No prueben nada hombre o bestia, manada o rebaño; no los alimenten, ni beban agua. Sino que hombre y animal sea cubierto con cilicio, y griten poderosamente a Dios. Y cada uno vuélvase de su mal camino, y de la violencia que está en sus manos.

          “¿Quién sabe? Dios puede arrepentirse, y puede tener lastima y apartarse de Su ira feroz, para que no perezcamos.” Y Dios vio sus obras, que ellos se volvieron de su mal camino. Y Dios se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo” (Jonás 3:1-10).

          Entonces vemos como Dios trata con las naciones: SI ellas creen en Su mensaje de advertencia y se arrepienten de su maldad, Él retendrá Su mano de corrección.

          Pero lo opuesto también es verdadero. Vea nuevamente Jeremías 18: “Y si en cualquier momento Yo hablare concerniente a una nación, y concerniente a un reino, para construirlo y para plantarlo; si esa nación hace mal a Mi vista, y no obedece Mi voz, entonces Me arrepentiré del bien con el cual dije que les haría bien.”

          ““Entonces por tanto, habla a los hombres de Judá, y a la gente de Jerusalén, diciendo, ‘Así dice el SEÑOR, “He aquí, Yo estoy formando mal contra ustedes, y elaborando un plan contra ustedes. Vuélvanse ahora, cada uno de su mal camino, y hagan sus caminos y sus obras buenas” ’ ”” (versos 9-11).

          Desde el comienzo del mundo, así es como Dios juzga a todas las naciones. Él hace que imperios y naciones se levanten y caigan. Él usa a Sus ángeles, a Satanás y sus demonios, así como también a otras naciones y sus ejércitos como instrumentos de Su corrección. Cuando examinamos la historia desde la perspectiva bíblica, es evidente que Dios está constantemente activo en los asuntos de todas las naciones del mundo.

          Es por eso que USA está bajo la mano pesada del juicio de Dios—nuestros pecados horribles e ilegalidad. Hoy, el pecado horroroso número uno es el ABORTO—¡EL ASESINATO DE 55 MILLONES DE BEBES INOCENTES! Como Dios lo ve, toda la nación es culpable de derramar la sangre más inocente—seres humanos recién creados por Dios en ¡el vientre de sus madres! Es por eso que tenemos un problema de ¡inmigración! Es aparente que por cada niño no nacido asesinado, Dios envía inmigrantes—legales e ilegales—¡como castigo a esta nación!

          Esto es lo que Dios quiere decir en Su pronunciamiento de esta maldición en Deuteronomio 28: “El extraño viviendo entre ustedes se levantará por encima de ustedes muy alto, y ustedes bajarán muy bajo. Él les prestará, y ustedes no le prestarán. Él será la cabeza, y ustedes serán la cola. Y todas estas maldiciones vendrán sobre ustedes, y los perseguirán y alcanzarán, hasta que sean destruidos porque no obedecieron la voz del SEÑOR su Dios para guardar Sus mandamientos y Sus estatutos los cuales Él les ordenó. Y estarán [las bendiciones y maldiciones] sobre ustedes por señal y por maravilla, y sobre su semilla [las doce tribus/naciones de Israel] para siempre. Porque no sirvieron al SEÑOR su Dios con alegría y con regocijo de corazón por la abundancia de todas las cosas” (Deuteronomio 28:43-47).

          Muchos estadounidenses son como los israelitas de la antigüedad—¡rechazan arrepentirse! Jeremías escribe de la reacción de Israel a la profecía de Dios en contra de ellos: “Y ellos dijeron, “No hay esperanza; sino caminaremos tras nuestros propios caminos, y haremos cada uno de acuerdo a la terquedad de su corazón impío” (Jeremías 18:12). Es lo mismo hoy con el Israel moderno. A menos que la gente de USA se arrepienta del aborto, la mano pesada de Dios de corrección ¡continuará!

          Aunque el estado de la nación es muy precario, todos necesitamos tomar esperanza en la realidad que Dios nos ha llamado a estar en Su reino y nos ha dado Su Espíritu Santo—las arras de vida eterna. Cuando Cristo regrese, se nos será dada la tarea de servir bajo Él para establecer el camino de Dios sobre ¡todo el mundo!

          Les agradecemos por su amor y fe al servir a Dios. Oramos por ustedes diariamente. Les agradecemos por sus diezmos y ofrendas, las cuales son usadas para servir a los hermanos y predicar el Evangelio—LA VERDAD DE DIOS—al mundo.

 

Con amor en Cristo  Jesús,

 

 

 

Fred R. Coulter

FRC

 

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